Revista Científica de UCES
Vol. 30 N°2 (Julio- diciembre de 2025)
ISSN Electrónico: 2591-5266 (pp. 1-52)
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torno a las relaciones amorosas, pero no en términos de logros sociales, profesionales, económicos
o de poder, ámbitos históricamente reservados a los hombres, sino en términos de cuidado.
En esta posición de cuidadoras, las mujeres se muestran más propicias a generar vínculos de
intimidad y a asignarles una importancia central para su proyecto de vida, como la familia, las
amigas, en las que se genera un vínculo de dependencia, así como la maternidad, por supuesto, en
las que se privilegian las relaciones interpersonales, en desmedro de la individualidad (Meler, 2023).
Marcela Lagarde (2023, p. 30), por su parte, señala en un sentido similar, que la asignación
de roles a las mujeres sintetiza lo que llama como la ética del cuidado: “(…) ¿Qué es lo más
importante en la vida de una mujer? Cuidar y seguir cuidando y volver a cuidar a otras y otros, toda
la vida, de día y de noche, para toda la vida”.
Para esta autora:
“(…) La autonomía se construye al aplicar los esfuerzos vitales en primer lugar para
satisfacer necesidades propias y para ello hay que poder ver cuáles son las necesidades propias. Ser
individuas también requiere gozar de los beneficios de nuestras acciones en el mundo, aceptar con
legitimidad que buscamos beneficiarnos de lo que hacemos; aceptar con legitimidad una ética de la
ganancia, de obtener beneficios personales por las actividades que realicemos” (Lagarde, 2023, p.
51).
Y destaca también allí que “(…) En esa construcción social de genero del ser mujer no hay
autonomía posible”. Según explica, la identidad subjetiva de las mujeres se construye a partir de
completarse en otras personas, que son más importantes que ellas mismas (hombres, hijos y
familiares), lo que tiene impacto en varios ámbitos, ya que se trata de una centralidad de otros que
conspira contra cualquier idea de autonomía. La económica también.
Inclusive, señala esta autora, las mujeres tienen una ética antimonetarista, ya que no
disfrutan con legitimidad del dinero (Lagarde, 2023).