
Revista de Ciencias Empresariales y Sociales. Vol. 13, N°2, 2026 (Julio-Diciembre)
ISSN electrónico 2618-2327 (1-18)
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multidimensional que combine delicada y decididamente, tecnología, procesos y, sobre todo,
cultura organizacional.
Por tanto, el cambio de cultura para incorporar la ciberseguridad como otro elemento
fundamental de los proyectos y las organizaciones, es fundamental para una integración que
sea finalmente exitosa (Sharma, 2025; Khwaja et al., 2025). Tenemos que, la paciencia y
gradualidad de avances en la implantación de estos enfoques de seguridad, deben ser
proporcionales a los tamaños de las organizaciones.
La preeminencia del modelo DevSecOps observada en la literatura refleja un consenso
en la industria sobre la necesidad de superar el enfoque tradicional de la seguridad como etapa
final y de salida de un proyecto (Khwaja et al., 2025; Bedoya et al., 2024). No obstante, la mera
incorporación de herramientas sin el correspondiente cambio de cultura en la organización y
los equipos de trabajo conduce a resultados subóptimos. La automatización de pruebas en
pipelines CI/CD (Khwaja et al., 2025; Bedoya et al., 2024; Thool y Brown, 2025), si bien es
una condición esperable, no es suficiente si los equipos de trabajo no están capacitados para
interpretar y actuar sobre los hallazgos.
La importancia de incluir criterios de seguridad en los requerimientos y las historias de
usuario (Security Compass, 2025), así como identificar tempranamente requisitos de seguridad
(Sharma, 2025; Bedoya et al., 2024), conecta directamente con el principio ágil de entregar
valor de manera iterativa y continua. Al definir la seguridad como parte del valor entregado en
cada sprint, se alinean los incentivos y se facilita la trazabilidad para auditorías, incluido el
cumplimiento normativo.
Los desafíos identificados, especialmente la resistencia cultural (Sharma, 2025; Khwaja
et al., 2025) y la brecha de habilidades (Sharma, 2025; IEEE, 2024) apuntan a dos áreas de
mejora prioritaria. La primera, que es fundamental, requiere una estrategia de consolidación
con enfoque gradual, pero persistente, de capacitación y concientización. La segunda, demanda
formación continua y contextualizada (IEEE, 2024), que incluye la incorporación de
profesionales formados en ciberseguridad en las plantillas de los equipos de trabajo.
Una limitación que emerge en el presente trabajo, es que no se dispone en la literatura
revisada, de información aportada por estudios longitudinales y cuantitativos, que releven datos
sobre algunos indicadores objetivo, por ejemplo, reducción de vulnerabilidades en producción,
estadísticas de tiempo de reparación de fallas encontradas en producción, comparativos en los
tiempos empleados dentro de los sprints con y sin requisitos de seguridad incluidos, etc. Futuras