Las contradicciones surgidas dentro del colectivo feminista en la lucha por el sentido ante el fallecimiento de Diego A. Maradona The contradictions that arose within the feminist collective in the struggle for meaning in the face of the death of Diego A. Maradona Julieta Belén Miguez Estudiante avanzada de Ciencias de la Comunicación Universidad de Buenos Aires Buenos Aires, Argentina julietabmiguez@gmail.com Fecha de envío: 26/05/2022 Fecha de aceptación: 08/09/2022 ARK: http://id.caicyt.gov.ar/ark:/s26839784/s5x01nrua Resumen El presente trabajo pretende indagar en las diversas posturas surgidas dentro del colectivo feminista tras el fallecimiento de Diego Armando Maradona. En tal dirección, se examinan los efectos de sentido provocados por discursos a favor y en contra de dicha figura pública, en tanto constructores de una realidad social que se evidencia en pugna. Resulta relevante observar este fenómeno ya que nos figura, de alguna manera, cómo se construyen, en una dimensión simbólica, la sociedad y las distintas subjetividades que forman parte de ella, a partir de un hecho en particular. En la búsqueda por explorar el interior del feminismo, entendido como uno de los movimientos sociales de mayor trascendencia de la actualidad, se describe la existencia de significaciones contradictorias internas al colectivo y a las subjetividades en sí mismas. ¿Cómo conviven estas tensiones y qué consecuencias generan en torno a la construcción de universos de sentido y del mundo social? Con el fin de tener una comprensión más amplia del evento estudiado y sus efectos, que revolucionaron tanto a la sociedad argentina en general como al feminismo local en particular, se observan las relaciones de dominación que se encuentran en la adhesión a un grupo social. Además, se busca dar cuenta de la lucha por el reconocimiento que subyace a estas relaciones. Por último, se describe el rol clave que ocupan el cuerpo y la práctica del debate en la construcción del feminismo del modo en que lo conocemos. En suma, esta investigación procura dar sentido a determinado fenómeno (la muerte de Maradona) en el flujo de relaciones sociales en que se inscribió, por medio de la creación y el análisis de un corpus de discursos recopilados de entrevistas a mujeres feministas, de mensajes seleccionados de la red social Twitter y de diarios y blogs con notas de opinión acerca del tema. Palabras claves: feminismo, subjetividad, significación, Maradona  Abstract This paper aims to investigate the various positions that emerged within the feminist collective after the death of Diego Armando Maradona. In this direction, the effects of meaning caused by speeches for and against said public figure are examined, as constructors of a social reality that is evident in conflict. It is relevant to observe this phenomenon since it shows us, in some way, how society and the different subjectivities that are part of it are constructed in a symbolic dimension, based on a particular fact. In the search to explore the interior of feminism, understood as one of the most important social movements of today, the existence of contradictory meanings internal to the collective and to the subjectivities in themselves is described. How do these tensions coexist and what consequences do they generate around the construction of universes of meaning and the social world? In order to have a broader understanding of the event studied and its effects, which revolutionized both Argentine society in general and local feminism in particular, the relations of domination found in adherence to a social group are observed. In addition, it seeks to account for the struggle for recognition that underlies these relationships. Finally, the key role played by the body and the practice of debate in the construction of feminism as we know it is described. In short, this research seeks to make sense of a certain phenomenon (the death of Maradona) in the flow of social relations in which it was inscribed, through the creation and analysis of a corpus of discourses compiled from interviews with feminist women, messages selected from the social network Twitter and from newspapers and blogs with opinion notes on the subject. Keywords: feminism, subjectivity, significance, Maradona Introducción El presente trabajo pretende indagar en las diversas posturas surgidas dentro del colectivo social feminista tras el fallecimiento de Diego Armando Maradona. En tal dirección, se examinarán los efectos de sentido provocados por discursos a favor y en contra de dicha figura pública, en tanto constructores de una realidad social que se evidencia en pugna. Resulta relevante estudiar este tema porque nos permite comprender, en determinado contexto, cómo se construyen simbólicamente la sociedad y las distintas subjetividades a partir de un hecho en particular. En la búsqueda por explorar el interior del feminismo, entendido como un movimiento social heterogéneo de gran influencia a nivel mundial, se describirá la existencia de significaciones contradictorias internas a los movimientos feministas argentinos y a las subjetividades en sí, para conocer cómo conviven estas tensiones y qué consecuencias generan en torno a la creación de universos de sentido y del mundo social. Para tener una comprensión más amplia del fenómeno de la muerte de Maradona y sus efectos en el feminismo local1, se procurará observar las relaciones de dominación que se encuentran en la adhesión a un grupo social y, a su vez, dar cuenta de la lucha por el reconocimiento que subyace a estas relaciones. A su vez, se pretenderá descubrir y describir el rol clave que ocupan el cuerpo y la práctica del debate en la construcción del feminismo del modo en que lo conocemos. De esta manera, se intentará dar sentido a este hecho puntual en el flujo de relaciones sociales que lo perciben, lo interpretan y le dan forma. Con el fin de llevar a cabo el análisis propuesto, es necesario primero hacer un repaso por la situación problemática que enmarca este fenómeno ¿Qué es el feminismo? ¿Quién fue Diego Armando Maradona y por qué el suceso de su muerte atravesó de modo tan determinante a este colectivo social? El feminismo “es la lucha consciente y organizada de las mujeres contra el sistema opresor y explotador que vivimos: subvierte todas las esferas posibles, públicas y privadas, de ese sistema que no solamente es clasista, sino también sexista, racista, que explota y oprime de múltiples maneras a todos los grupos fuera de las esferas de poder” (Bartra y Valadés, 1985, p. 129). Esta corriente adquirió suma importancia en Argentina luego de la primera movilización llevada a cabo en 2015 bajo la consigna “Ni una menos”, organizada tras el asesinato de Chiara Páez2 como el caso que representó “la gota que rebalsó el vaso”. En esta primera gran marcha, se manifestaron cientos de miles de mujeres en diversos puntos del país exigiendo políticas públicas capaces de controlar y poner fin a los femicidios3. En el marco de un considerable crecimiento de las tasas de denuncias por violencia de género, la participación social del movimiento feminista también se expandió, mediante la lucha y la concientización, siendo las redes sociales y el espacio público los principales sitios donde se pusieron en juego debates y reclamos contra el sistema machista. Casos de femicidios viralizados con nombre y apellido, sumados al dato estadístico de una muerte cada 30 horas4, dejaron en evidencia la situación crítica que hace tiempo atravesaba nuestra sociedad. Gracias al feminismo salió a la luz dicha problemática no solo al imponer estos temas en la agenda de los medios5, sino también al cuestionar “los temas relacionados con la sexualidad, la maternidad, la pobreza de las mujeres, los roles y estereotipos en los proyectos de vida y en la educación, la estructura familiar, a la vez que se estructuraron las teorías del patriarcado y del sistema sexo-género” (Carosio, 2017, p. 31). En este contexto, el 25 de noviembre de 2020, falleció Diego Armando Maradona. Este fenómeno tuvo grandes efectos sociales, entre ellos, una ruptura dentro del feminismo que evidenció la diversidad de las subjetividades que conforman este colectivo social, tan heterogéneo en su composición como combativo en sus modos. Y fue de esta manera que se desarrolló una disputa interna acerca de las distintas posturas que había que tomar ante dicha figura: ¿hay que amarlo u odiarlo? ¿Se puede ser a la vez feminista y maradoniana? ¿A qué se debe esta división, en la que ambos términos parecieran ser excluyentes entre sí? En primer lugar, cabe destacar que la figura de Maradona es mucho más abarcadora que la de un simple futbolista. Su faceta como jugador resulta ajena al presente análisis, aunque es importante subrayar que a nivel mundial es aceptado como el mejor de la historia6. Dejando de lado esta cuestión, es necesario resaltar que Diego se vio involucrado en más de una denuncia por maltrato y violencia de género, como así también fue criticado por no haber reconocido a algunos de sus hijos7. En este sentido, los sectores feministas que priorizan esta faceta de Maradona encontraron en su muerte un motivo para poner de manifiesto ciertos discursos con la intención de tener un efecto en la construcción simbólica del futbolista como representante del machismo. Sin embargo, también fue constituida una imagen positiva y de idealización de la figura del denominado “Dios”8. En Argentina, Maradona es considerado una leyenda popular y un símbolo plebeyo: “el mito Maradona nos habla simultáneamente de la posibilidad de una nación «exitosa» —lo que quiere decir democrática, igualitaria, justa— y de sus clases populares como protagonista de sus relatos” (Alabarces, 2021, p. 4). Diego era simpático, perspicaz, defensor de los sectores populares y adversario de los poderosos; fue el pibe surgido de Villa Fiorito que logró llegar a lo más alto y el hombre que sentenció con dos goles históricos a Inglaterra luego de la derrota en la Guerra de Malvinas. Maradona hizo feliz y llenó de orgullo a un pueblo entero que venía de atravesar tiempos oscuros en los que se arrebataban identidades. Logró una confianza ciega por parte de sus seguidores y fue así que, poco a poco, se definió también como una figura política: expresó su apoyo hacia las Abuelas de Plaza de Mayo y admitió ser admirador del Che Guevara, entre otros hechos que expresaron su postura. “Fue el símbolo más importante de la cultura popular argentina del último medio siglo” (Alabarces, 2021, p. 7). La muerte de Maradona coincidió con la fecha en que se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En este contexto, los distintos grupos dentro del feminismo evidenciaron tensiones, producto de las contradicciones internas que se dieron en el marco de una lucha por el sentido. Si bien estos contrastes están a la vista en los discursos propios de los sectores que lo conforman9, también se reflejaron discordancias dentro de las subjetividades mismas. En resumidas cuentas, también hubo feministas que se encontraron ante la disyuntiva en términos afectivos de cómo mostrarse ante semejante fenómeno social: alegría, tristeza o indiferencia son algunas de las reacciones expuestas. En esta lucha interna por la imposición de un sentido como absoluto, salió a la luz cierta multiplicidad y diversidad de discursos (emitidos por personas puntuales, algunas con más alcance o legitimación que otras) con el fin de conformar la figura de Maradona en torno a las percepciones de cada una de ellas, intentando que estas ideas se posicionaran como dominantes dentro de un campo tan amplio y heterogéneo como es el feminismo. A su vez, se reveló la intención de algunos sectores de juzgar la postura de otros, es decir, no solo condenaron al futbolista construido en un sentido machista, sino que también castigaron a sus defensores, y más aún si se trataba de mujeres. De este modo, tras el fenómeno social del fallecimiento de Maradona, el movimiento feminista —en el intento de construir una imagen tanto desde la adoración como desde el desprecio— terminó definiendo más bien una construcción del propio colectivo que de la figura del “Diez”10, a partir de los sentidos generados por las distintas subjetividades. En otras palabras, el feminismo, mediante sus discursos a favor y en contra de Maradona, no hizo más que seguir construyéndose a sí mismo como colectivo social. Esta hipótesis nos lleva a formular ciertos interrogantes que guiarán el presente análisis, a fin de lograr una comprensión de este proceso constitutivo de los feminismos locales. En primer lugar, nos preguntaremos qué sentidos construyen al feminismo en su conjunto, cómo adhieren las distintas subjetividades a este colectivo social y de qué modo se crean las ideas y conductas que lo definen. De este modo, se buscará lograr un acercamiento al imaginario social que representa Maradona para los distintos feminismos. ¿Qué luchas de sentido se evidenciaron tras su muerte al interior de este grupo social? ¿En torno a qué significaciones giran estas contradicciones? Por último, se pretenderán abordar los vínculos afectivos que sostienen ante Maradona las diversas subjetividades dentro de los feminismos. ¿Cómo se manifiestan las tensiones al interior de cada psique frente a esta figura? ¿Cuáles de estos sentidos son instituidos y cuáles son instituyentes? ¿Cómo operan el cuerpo y la palabra en esta lucha de sentidos? Con el fin de abordar los propósitos expuestos al comienzo de esta introducción y de dar respuesta a las preguntas planteadas, el presente trabajo asume un enfoque metodológico cualitativo de corte exploratorio. Para la construcción de datos primarios, se llevaron a cabo cuatro entrevistas en profundidad a mujeres autoproclamadas feministas: dos a favor y dos en contra de Maradona. Consideramos que cada una de ellas aporta la materialidad discursiva de posturas que engloban las opiniones de otras mujeres del mismo colectivo. En cuanto a las entrevistadas N° 1 y 2 (ambas a favor de Maradona), se trata de mujeres que militan activamente en organizaciones feministas y que, a su vez, están fuertemente vinculadas al mundo del fútbol. La entrevistada N° 1 es periodista deportiva, se considera peronista y es socia y miembro de una agrupación política del Club Atlético Boca Juniors11. Tiene 35 años, por lo que vivió en primera persona el último tramo de la carrera deportiva de Maradona. La entrevistada N° 2, afín a la ideología política de izquierda, se encuentra en formación como directora técnica de fútbol y es jugadora amateur en un club de CABA. A sus 29 años, se describe como “fanática del fútbol” y, por ese motivo, considera a Diego como uno de sus grandes referentes en la vida. Las entrevistadas N° 3 y 4 también forman parte de agrupaciones feministas, aunque se manifestaron abiertamente en contra de Maradona. La primera de ellas (28 años) milita activamente el feminismo y ejerce como psicóloga en un espacio de mujeres en situación de vulnerabilidad. La entrevistada N° 4 es la más joven de todas (22 años) y forma parte del movimiento feminista radical12. La muestra fue establecida por conveniencia, por lo que no tiene fines probabilísticos. Las cuatro entrevistadas fueron contactadas por videollamada, debido al contexto de pandemia, y respondieron ocho preguntas abiertas con el fin de que expresaran sus opiniones, argumentos y experiencias personales al momento del fenómeno estudiado. Al mismo tiempo, los datos secundarios fueron obtenidos de la recopilación y selección de mensajes expresados en la red social Twitter y en diarios y blogs con notas de opinión al respecto del tema. Se eligieron estos medios digitales, ya que constituyen lugares de expresión de la diversidad de voces que salió a la luz tras el fallecimiento de Maradona. Las notas fueron recabadas de medios como Página/12, Mujeres que no fueron tapa y LatFem – Periodismo feminista, como así también de dos blogs de corte feminista radical: RadAr y Barbijaputa. Una vez recolectada la información, se realizó un análisis que conectó este corpus de discursos —conformado por los testimonios esbozados en las entrevistas, mensajes espontáneos disparados en la red social y notas redactadas por voces autorizadas en medios digitales—, con algunas ideas seleccionadas de las obras de Pierre Bourdieu (1997, 1998, 2007), Cornelius Castoriadis (1998, 2001), Sigmund Freud (1911, 1925), Alexandre Kojève (2006) y Maurice Merleau-Ponty (1993). El feminismo como campo social Para dar cuenta de la lucha por el sentido que se intenta imponer en el colectivo feminista, es necesario recurrir al concepto de campo, entendido por Bourdieu (2007) como el espacio construido históricamente donde se desarrollan relaciones entre los distintos actores que lo conforman y que pugnan por un capital en juego bajo determinadas leyes e instituciones. De este modo, el autor explica, a través de la metáfora del “juego social”, cómo los distintos cuerpos adhieren al mismo. En este sentido, el feminismo constituye un campo social específico que sirve de punto en común para unir a las cuatro entrevistadas: todas ellas son mujeres que se consideran feministas. Sin embargo, para cada una, “ser feminista” cobra un sentido distinto. La entrevistada N° 2 explica que forma parte de este colectivo porque se cuestiona cosas: “cosas que sé que tengo incorporadas pero que me hacen ruido” (comunicación personal, 10 de julio de 2021). En la misma dirección, y haciendo foco puntualmente en la cuestión del género, la entrevistada N° 3 plantea que el feminismo “es poder ver las diferencias que experimentamos las mujeres en relación con los hombres en el sistema capitalista y patriarcal en el que vivimos” (comunicación personal, 3 de julio de 2021). La entrevistada N° 1 lo define como “un abrazo multitudinario que va sumando brazos y que nos contiene de diversas maneras, ya sea, situaciones habituales hasta luchas colectivas” (comunicación personal, 5 de julio de 2021) y la entrevistada N° 4 agrega que el feminismo se basa en la “búsqueda de libertad de la opresión que se ejerce sobre la mujer desde el patriarcado” (comunicación personal, 13 de julio de 2021). En todas estas significaciones se pueden ver puntos en común, pero también jerarquías, prioridades, valoraciones de los sentidos que construyen al feminismo como tal. Cada una de ellas, a partir de determinados motivos de sus vidas personales, construye un sentido que las hace sentirse parte de aquello que entienden como feminismo. Pero esto no se expresa solo en la dimensión de las ideas y de la conciencia. Bourdieu (2007) explica que en cada campo existe un habitus específico que se manifiesta en una dimensión corporal (disposiciones perdurables inculcadas) en relación con la sociedad o el juego al que se adhiere. El autor define el habitus como “sistemas de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin” (Bourdieu, 2007, p. 86). Esto permite pensar al feminismo como un campo específico en el que las personas que lo conforman están dispuestas a determinadas prácticas y tienden a pensamientos comunes, que provienen de una construcción previa a los fenómenos sociales. ¿Y cómo llegan estas mujeres a considerarse feministas? ¿Eligen serlo? Podemos decir que no se trata de una decisión, sino de adhesiones afectivas que las atan involuntariamente a este movimiento. Para que ocurra este lazo, las personas que conforman el campo deben creer en este juego, no de forma consciente, sino a través de algo que Bourdieu (1998) llama illusio. Este término implica la adhesión, interés o inversión al campo, la cual da un sentido subjetivo —una significación— que permite reconocer y valorar aquello que se pone en juego. El concepto de illusio hace posible explicar de qué modo las feministas adhieren a este colectivo a través de una creencia que se traduce en términos objetivos mediante las prácticas de sus cuerpos. Y son estas mismas prácticas las que reproducen el “juego” dando un sentido material en el mundo social, a la vez que brindan significación y valor al motivo de este juego que las convoca. El habitus, entonces, representa este concepto mediador entre lo objetivo y lo subjetivo: partiendo de las condiciones objetivas de existencia, se producen condicionamientos (que operan como posibilidades o restricciones), los cuales se traducen en habitus como sistema de disposiciones (es decir, aquello a lo que se está dispuesto y que funciona como motor para la acción reflejado en los comportamientos); este habitus se incorpora, esto es, se hace cuerpo y deriva en nuevas prácticas que hacen a las condiciones objetivas del presente, las cuales permiten “jugar el juego social”. Un punto relevante del feminismo es que, como campo social, genera condicionamientos y disposiciones, y al mismo tiempo busca romper con las “estructuras estructuradas estructurantes” de la sociedad en general, instituidas por un sistema patriarcal y capitalista que domina hace cientos de años. La entrevistada N° 1 explica: “Yo me fui formando feminista y me ayudó un montón el cambio de paradigma, las personas con las que me rodeé en la vida y el trabajo en el que me muevo, que siempre fue un ambiente de hombres” (comunicación personal, 5 de julio de 2021). El feminismo atravesó a las cuatro entrevistadas, incluso aunque cada una de ellas tuviera distintas formas de vivir, cuerpos, pasiones y trabajos o, aunque cada una proviniera de diversas familias y sectores sociales. El feminismo abrazó la heterogeneidad. Resulta interesante destacar que este movimiento pregona en sus consignas el concepto de la deconstrucción. La entrevistada N° 2 reafirma esto al indicar que el valor principal del colectivo es “sembrar el cuestionamiento más allá de la respuesta, incentivar a las preguntas” (comunicación personal, 10 de julio de 2021). Partiendo de esta idea, podemos comprender por qué salieron a la luz en forma de disputa los sentidos solapados que conforman a este movimiento tras el fallecimiento de Diego Armando Maradona. Podemos concebir, entonces, que la lucha colectiva por la imposición de un sentido representa, en una dimensión social, lo que en el plano individual se manifiesta como la lucha por el reconocimiento. Lucha de sentidos en el feminismo Una vez comprendida la cuestión del feminismo como campo social, es necesario identificar qué representa Maradona para las subjetividades que “juegan este juego”, es decir, para las feministas. Para profundizar en la imagen de Maradona es necesario acudir al concepto de imaginario social, desarrollado por Castoriadis (1998), que se grafica en lo que entendemos por sentido común y nos permite comprender qué sentidos están instituidos como obvios y organizan nuestras prácticas. En el aspecto social, existe una construcción de la significación de Maradona como ídolo, en la que predominan otras facetas de su figura, como su carrera futbolística, su ideología política, su vínculo con los sectores populares, entre otras mencionadas en la introducción del presente trabajo. Esta imagen circuló socialmente a lo largo de los años y atraviesa, de algún modo, la percepción de Maradona que tienen muchas personas. La periodista Carolina Spataro publicó en LatFem una nota en la que opina: “La mejor salida para comprender esos fenómenos es cambiar el eje de las preguntas: no importa lo que esos sujetos/objetos son en sí mismos sino lo que habilitan en la vida de las personas”13. Esto también se evidencia en los testimonios recabados. La entrevistada N° 1 expresa: “Nunca vamos a terminar de dimensionar la grandeza de Diego como figura pública, cultural, futbolística y como se lo quiera catalogar” (comunicación personal, 5 de julio de 2021). Sin embargo, la primera contradicción se refleja en tanto una misma faceta de Diego genera distintas reacciones en las personas. A diferencia del vínculo estrecho que sienten las entrevistadas N° 1 y 2, intensificado por los sentimientos que provienen de la pasión por el fútbol, la entrevistada N° 3 fue hincha y socia de Huracán toda su vida, pero hace tiempo que tomó distancia del fútbol y cuenta: Cuando empecé a militar el feminismo de manera más activa, cuando empecé a pensarlo como algo transversal a todos los ámbitos de mi vida, me planteé ¿qué hago en una cancha con miles de personas, todas al mismo tiempo haciendo apología a la violencia, a la violación, a la homofobia, a la xenofobia? Maradona era la representación de esas cosas que a mí no me gustaban del fútbol. Más allá de que era un muy buen jugador, el mejor de todos, no dejaba de ser una persona violenta, homofóbica, machista. En sus comentarios y en sus conductas. No siento que lo futbolístico compensara lo que era como persona pública. Y si de cualquier hombre pensaría que es una mala persona por estas actitudes, ¿por qué voy a dejar de pensar eso de él solamente porque haya jugado bien al fútbol? (comunicación personal, 3 de julio de 2021) En esta construcción de Maradona como imaginario social, se pone en juego lo que Castoriadis (1998) denomina “significaciones imaginarias sociales”: sentidos que enmarcan los acontecimientos, formas de entender lo que sucede en el mundo y que, como tales, potencialmente, existen en grandes cantidades, pero solo algunas de ellas resultan dominantes. Esto nos permite pensar en qué aspectos aquello que creemos natural es una imposición que viene de una construcción y que tiende a mantenerse como tal: “en el caso de la sociedad, por más que la mayor parte de las ‘finalidades’ que observamos en ella estén evidentemente gobernadas por una especie de ‘principio de conservación’, esa ‘conservación’ es en definitiva conservación de ‘atributos arbitrarios’ y específicos de cada sociedad: sus significaciones imaginarias sociales” (Castoriadis, 1998, p.70). La relación entre lo instituido y lo instituyente es siempre una relación de lucha, la cual explica el autor al mencionar una clausura de los sentidos, es decir, una tendencia a la preservación de lo que ya fue impuesto, en pugna con pensamientos transformadores. De este modo, podemos observar que esta batalla no solo se da en el rol del feminismo, que se enfrenta a un sistema patriarcal consolidado, sino también en los modos que se pretenden obvios dentro del mismo colectivo acerca de cómo se debe actuar y pensar al ser feminista. Pero la puja por un sentido común ocurrió al interior tanto de aquellas mujeres a favor de Maradona como de las que están en contra. Las entrevistadas N° 1 y 2 llevaban en su psique un imaginario social instituido de Diego que derivó en que su fallecimiento les generara sentimientos de angustia y cariño hacia él. Lo instituyente, en estos casos, se observa en las contradicciones internas que ambas sintieron al comprender que se trataba de una persona con actitudes machistas. Las entrevistadas N° 3 y 4, en cambio, partieron de significaciones imaginarias sociales que lo construían como un representante del machismo y, luego de su muerte, nuevos sentidos se impusieron como instituyentes en sus reflexiones acerca de otras facetas que tuvieron efectos positivos en la sociedad y en los sectores populares. La entrevistada N° 4 expone: “nunca va a cambiar la imagen que yo tengo de él, pero ahora, después de su muerte y con todo lo que vi publicado, tomé conciencia también de lo importante que fue para el país” (comunicación personal, 13 de julio de 2021). Partiendo de los sentidos esbozados en el presente trabajo en torno a los feminismos y a Maradona, podemos ahondar en la lucha interna que se lleva a cabo entre los distintos sectores por la búsqueda de la imposición de una significación (ya sea a favor o en contra) como dominante. Tras el fallecimiento de Maradona se evidenciaron diversas posturas dentro del colectivo, que expresaron esta lucha por la definición del capital simbólico desde el punto de vista de transacción o intercambio. Porque no hay nada de lo social que no comunique, este fenómeno debe analizarse por medio de la lógica de los intercambios simbólicos14. En este sentido, podemos pensar en términos de “dominación simbólica” los enfrentamientos internos del feminismo en tanto pugna por la imposición de un sentido como universal, esto es, en la que cada uno de estos sectores intenta determinar la manera en que debe percibirse el suceso de la muerte de Maradona y cuáles son las sensaciones y acciones que deben llevarse a cabo “para ser verdaderamente feminista”. En relación con esta intención de difundir un mensaje que defina los “verdaderos” valores del feminismo, Lala Pasquinelli escribió una nota de opinión para Mujeres que no fueron tapa, en la que afirma: “no creemos que haya que callarse para respetar ‘el dolor popular’ cuando el ‘respeto del dolor popular’ implica convalidar la construcción de un sentido que dice que adoramos como ídolos a quienes expresan en sus prácticas al patriarcado violentando a mujeres y niñes”15. Una postura en común que puede verse, tanto en los discursos a favor de Diego como en aquellos en contra, es la justificación. En todos los casos, se observa una actitud justificadora de los emisores que intentan explicar de antemano con qué fines difunden sus mensajes. La nota continúa: “¿Cómo encaja este reclamo de silencio con el «no nos callamos más»?”16 y pregona la crítica no solo hacia opiniones contrarias a la propia, sino también ante el silencio como una postura escogida. Desde este punto de vista podemos ver cómo se pretende en todas las feministas una actitud idéntica, por el mero hecho de considerarse feministas, por medio de la cual se deban cuestionar todos los fenómenos. En otras palabras, lo que se busca con estos discursos es la continuidad de determinado habitus en un campo en el que conviven personas que también conforman otros campos, esto es, que adhieren al feminismo por medio de diversos y múltiples lazos. En el mismo sentido, la bloggera y feminista radical conocida como Barbijaputa opinó de manera más contundente acerca de quienes se manifestaron de una forma que ella considera inapropiada: “Lo decente hubiera sido, si de verdad estás implicado con la erradicación de la violencia machista, que te revises la misoginia y recoloques a tus héroes en el lugar que deberían ocupar”17. ¿Por qué resulta tan importante unificar esta opinión de Maradona dentro del feminismo? Porque lo que está en juego es el capital simbólico, entendido, según Bourdieu (1997), como una propiedad cualquiera, que se presenta ante agentes sociales (…) dotados de las categorías de percepción y de valoración que permiten percibirla, conocerla y reconocerla, y se vuelve simbólicamente eficiente, como una verdadera fuerza mágica: una propiedad que, porque responde a unas «expectativas colectivas», socialmente constituidas, a unas creencias, ejerce una especie de acción a distancia, sin contacto físico (Bourdieu 1997 pp. 172-173). Se trata de una forma de reconocimiento y, por ende, de una forma de poder. En tal dirección, esta noción es desarrollada por Kojève (2006), quien toma el concepto abordado por el filósofo Georg Hegel, al explicar que todo deseo humano se funda en un “deseo de reconocimiento” como modo de entender a un Otro, que a la vez reconoce la propia subjetividad. Esta idea de que existe un capital de reconocimiento se refleja, en la lucha de los sectores feministas, al ponerse en juego el reconocimiento mismo a través de una relación de dominación. El Otro, entendido como subjetividad por fuera de nosotros, está también en nosotros ya que el propio punto de vista está constituido por ese Otro. De esta manera, la pugna por un sentido total dentro del feminismo, ya sea considerando a Maradona como ídolo o como machista, obtiene valor por parte de los actores que conforman el colectivo al enfrentarse hacia un Otro18. Así es que continúa construyéndose la realidad social del feminismo, como campo que engloba relaciones entre diversas subjetividades. En cada una de ellas, la psique se deja socializar y, por eso, necesita obtener algo a cambio: para Bourdieu (1998), esto es el reconocimiento; para Castoriadis (2001), en cambio, lo que se busca es la institución del sentido. En el presente trabajo, ambas nociones resultan relevantes en tanto ocurren al mismo tiempo y no pueden separarse una de la otra. Contradicciones dentro de las subjetividades “Yo entiendo al feminismo no como uno sino como distintas ramas que se van abriendo, con distintas miradas y perspectivas sobre las problemáticas que nos atraviesan” (comunicación personal, 3 de julio de 2021), expresa la entrevistada N° 3 sobre la diversidad existente al interior de este colectivo. Por un lado, el capital simbólico es aquello que une a todos los feminismos y tiene que ver con los puntos en común de la lucha que encabeza este movimiento. Por el otro, para explicar a qué se deben las adhesiones subjetivas de las mujeres y disidencias hacia los diversos sectores del feminismo, es necesario acudir a los aportes de Freud (1911) sobre los principios de placer y de realidad, que el mismo Castoriadis (2001) reformula mediante el “placer de representación”, como oposición al “placer de órgano”. Freud (1911) afirma que los “procesos aspiran a ganar placer; y de los actos que pueden suscitar displacer, la actividad psíquica se retira (represión)” (p. 224). Por su parte, Castoriadis (2001) profundiza en el tema y nos da herramientas para pensar en representaciones que la propia psique construye para la satisfacción y la plenitud, sensaciones que se obtienen al resignar un sentido privado para apostar a un sentido social que supone la recuperación, en distinto modo, de aquello a lo que se renuncia. Esta idea se emparenta con el reconocimiento y se evidencia en los dichos de la entrevistada N° 2, al contar cómo repercutieron en ella los comentarios de referentes y conocidas suyas a favor de Maradona: “No fui la única feminista en llorar a Maradona. Me sentí acompañada, encontré gente que me representa y que también me representó en esa situación” (comunicación personal, 10 de julio de 2021). Como explica la entrevistada, la identificación con otros (legitimados por la propia persona) genera una agradable sensación de compañía y, tomando los conceptos de Freud (1911), sería lógico que la psique buscara experimentar estas emociones. En cambio, la entrevistada N° 1 tuvo que atravesar emociones de displacer, como la incomodidad: “En un momento sentí esto de separar la obra del artista, como con muchas bandas que dejé de escuchar por ciertas denuncias, y me puse a pensar por qué con Maradona no hice lo mismo. ¿Soy una mala feminista?” (comunicación personal, 5 de julio de 2021). A esta pregunta retórica le siguió su respuesta, convencida luego de lidiar con sus conflictos internos: “Entendí que todos tenemos contradicciones, así como Diego las tuvo. Lo que más tranquila me hizo sentir fue que mis referentes feministas y mujeres con las que comparto opiniones consideraban lo mismo que yo. Entonces tan equivocada no estoy” (comunicación personal, 5 de julio de 2021). En ambos casos podemos ver cómo las mujeres se orientaron a recibir discursos que confirmaran lo que ellas, de antemano, ya sentían. Esta representación de Maradona, entonces, fue creada por ellas mismas y por el entorno al que acudieron para que su psique sintiera placer, en tanto no tuviera que lidiar con contradicciones internas. En la nota publicada en Página/12 sobre Maradona y el feminismo, la periodista Natu Maderna explica: “La coherencia siendo feministas es animarnos a abrir los debates que nos hagan más auténticas para dejarnos sentir en paz. Es un desafío que nos propone la coyuntura y que debemos afrontar con nuestras contradicciones para pechear nuestros miedos y enfrentar nuestras zonas de confort”19. En esta dirección, su colega Mariana Carbajal escribió para el mismo diario una noticia en la que resume esta idea y la vincula a las representaciones afectivas que, en definitiva, son los motivos de las adhesiones a los distintos pensamientos: “No es que no tenga contradicciones con Maradona, como las tengo con otros tantos temas de la vida. Pero eso no me impide sentir amor”20. Podemos afirmar entonces que, para ser parte del feminismo, como así también para ser “maradoniana”, hay algo de la libido que opera en tanto energía pulsional que vuelve atractivos los objetos sociales donde se posa. Y en este caso, los objetos deseados son dos: el feminismo y Maradona. Freud (1911) explica que, en el paso de una organización narcisista de la libido hasta ubicar al otro como objeto de deseo, lo que se genera es la búsqueda de reconocimiento. Este reconocimiento se traduce en el ya abordado capital simbólico, que proporciona las formas de dominación y dependencia hacia los otros. Por lo tanto, podemos decir que a partir de lo afectivo se crea esta adhesión y a través de recursos psíquicos se alimenta y se confirma. Por otro lado, también hubo personas que forman parte del colectivo que dejaron de lado su subjetividad para ceder ante las significaciones impuestas por el grupo al que pertenecen. De esta manera se consolida un punto de vista particular (dominante) como universal. La entrevistada N° 3 explica, desde su lugar de psicóloga y feminista, cómo interpretó las reacciones a favor de Maradona en este colectivo: “Nuestra sociedad ama a Maradona, por eso se entiende que la sociedad se comporte como lo hace, con la naturalidad con la que se acepta o se divide a una persona. Y a él se lo escindió de sus hechos” (comunicación personal, 3 de julio de 2021). En esta división que percibe la entrevistada —que confirma la entrevistada N° 1 al preguntarse “en cuántos Diegos se va a separar a Diego” (comunicación personal, 5 de julio de 2021)— se pueden observar los sentidos instituidos que giran en torno a Maradona, y cómo lo instituyente se presenta en pos de los nuevos paradigmas que trae el feminismo a la construcción de la realidad social. En la misma dirección, la entrevistada N° 2 afirma: “hay un montón de cosas que yo me cuestiono ahora y no me cuestionaba antes, y también hay situaciones como ésta que (no sé por qué) todavía no me puedo cuestionar” (comunicación personal, 10 de julio de 2021). Partiendo de esta selección que menciona la entrevistada N° 2 acerca de lo que nos representamos en la psique, es decir, de por qué nos pesan más algunos argumentos que otros, podemos incorporar la noción de “negación” de Freud (1925) para explicar cómo este mecanismo de defensa opera ante el riesgo de la pérdida del sentido. Este concepto permite comprender la contradicción que se da tanto al interior del colectivo feminista como dentro de las mismas subjetividades. En otras palabras, y como se viene desarrollando a lo largo de esta investigación, el vínculo afectivo de amor u odio frente a la figura de Maradona se presenta como una disyuntiva expresada en términos de grupo como así también individuales, que debe resolverse dentro de la psique para evitar el displacer. Esto puede percibirse en todas las entrevistadas, que se anticipan a expresar lo que sienten acerca de Maradona aclarando, de antemano, que no se desentienden de la opinión contraria. La entrevistada N° 4, por ejemplo, expresa: “No lo voy a defender nunca como persona, pero sé que en el país es un héroe” (comunicación personal, 13 de julio de 2021). Del mismo modo, la entrevistada N° 2 afirma: “Si bien no considero que merezca una amnistía o una santificación, me parece que es un ser humano y que en cierta forma es una víctima del sistema que lo formó” (comunicación personal, 10 de julio de 2021). En ambos casos podemos ver cómo opera la negación del argumento que “molesta” en la psique de las entrevistadas, quienes lo mencionan porque no dejan de tenerlo presente, pero a su vez, de ese modo, lo refutan para dar lugar a sus propias justificaciones sobre lo que opinan. Freud (1925) explica que “la negación es un modo de tomar noticia de lo reprimido; en verdad, es ya una cancelación de la represión, aunque no, claro está, una aceptación de lo reprimido” (p. 253). Aquello que se niega guarda relación con los sentidos consolidados, instituidos desde hace un tiempo y, que en el marco de la transformación feminista del imaginario ya no es posible asumir abiertamente. La psique, lejos de reprimir estos argumentos, nota su existencia y se siente perturbada por esta pérdida de coherencia entre lo que piensa y lo que siente. De ahí, que se reiteren constantemente las operaciones de justificación, disculpa o explicación. Freud (1925) explica: “Logramos triunfar también sobre la negación y establecer la plena aceptación intelectual de lo reprimido, a pesar de lo cual el proceso represivo mismo no queda todavía cancelado” (p. 254). Las feministas no ignoran los discursos que las contradicen, al contrario, se sienten perturbadas por saber que están ahí y que en un proceso mental de razonamiento deben elegir por una postura, y aceptar que la otra también existe. Esto ocurre porque se trata de una la realidad social que inculca formas simbólicas de pensamientos comunes, marcos sociales de percepción, entendimiento o memoria. Así es como se constituye el sentido común y, dentro de cada subjetividad, se lidia con estas tensiones mediante recursos como el de la negación. El cuerpo y el discurso Retomando la noción de dominación simbólica mencionada anteriormente, cabe destacar que ésta se lleva a cabo por medio del cuerpo. El concepto de cuerpo es desarrollado por Merleau-Ponty (1993), quien aborda la subjetividad en términos de experiencia propia y en contacto con el mundo, es decir, a través de la fenomenología. Para este autor, el sujeto no se compone por la dicotomía mente/cuerpo, sino que se considera como unidad. Esta mirada permite pensar al feminismo y sus modos combativos (en tanto es el cuerpo lo que se manifiesta en la lucha) no como reflexiones y comportamientos por separado sino como entidad que reúne indisociablemente estas características en la experiencia misma. En este sentido, Twitter puede ser considerado como una expresión digital de “poner el cuerpo”. Esta red social, por su característica de brindar un espacio virtual al debate y a la opinión, permite generar discusiones, visibilizar, difundir. En este terreno, afloran opiniones fugaces, por su inmediatez y límite de caracteres, y eternas, porque quedan flotando en el mundo digital. La escritora Tamara Tenembaum (@tamtenenbaum) resumió el contexto twittero luego de la muerte de Maradona al publicar: “el debate feminismo Maradona entró en las cajas chinas de twitter del estar en contra de los que están en contra de los que están en contra ya es imposible de seguir”21. Merleau-Ponty (1993) explica: “en la medida en que la conciencia sólo es conciencia de algo dejando tras de sí su estela, y en la medida en que, para pensar un objeto, es menester apoyarse sobre un ‘mundo de pensamiento’ anteriormente construido, hay siempre una despersonalización en el corazón de la conciencia” (p. 154). Esto puede traducirse en que, cada vez que el feminismo “pone el cuerpo” en la lucha, también lo hace desde una dimensión simbólica. El autor enuncia que la intencionalidad original de la conciencia es en sí misma la motricidad. “Se trata del movimiento de la existencia” (Merleau-Ponty, 1993, p. 155). Esto se vincula con lo expresado por la entrevistada N° 3: “me parece que la lucha, como el tamaño y el alcance que logró tener el feminismo, hicieron que nuestros cuerpos puedan habitar el espacio desde otro lugar, con otro empoderamiento, con otra presencia” (comunicación personal, 3 de julio de 2021). También se pueden ver publicaciones con homenajes al Diez, tanto como respuestas del estilo “cómo se llenan la boca hablando de feminismo para después salir a adorar a Maradona”22 o “Las ‘feministas’ que idolatran a Maradona me dan ascoooo”23. Todas estas maneras de expresarse son la dimensión material de la construcción de un sentido. Y como éstas, hay miles. Aunque estos discursos no sean generados por personalidades reconocidas, la proliferación de estos mensajes tiene efectos parecidos. Al considerar como unidad al tándem mente y cuerpo, en lugar de pensarlos desde la dicotomía, la obra de Merleau-Ponty (1993) nos permite analizar el rol clave del cuerpo en el feminismo, como creador de sentidos y como materia en el espacio. Lo que se pone en juego por medio de este colectivo social es el intento de deconstruir el significado que se le asignó al cuerpo de la mujer y de las disidencias, mientras que el lugar donde se lleva a cabo esta lucha —por medio del cuerpo— es el espacio público. Sobre esto, la entrevistada N° 3 opina: Imponerse de otra manera en la calle y hacerse ver en el espacio público nos hace ocupar otros lugares físicos con nuestro cuerpo y también pensar en él desde otro lugar de poder. No solamente como la fuerza oprimida, trabajadora, la que cuida a los pibes. También ponemos el cuerpo para ser quienes queremos ser, para gozar de la sexualidad, para sentirnos cómodas con nuestra imagen y para ponerlo en pos de nuestra lucha y no de los intereses patriarcales y capitalistas. (comunicación personal, 3 de julio de 2021) Bourdieu (1997) adhiere a este concepto al hablar de la “creencia corporal”, la cual se adquiere a través del habitus. Esto permite comprender cómo el feminismo, y por lo tanto las diversas posturas que se reflejan en su interior, se representan en las distintas subjetividades mediante “un estado del cuerpo” y no “un estado del alma”. Este concepto nos habilita a pensar que, al existir en los actos mayor cantidad de sentidos que los que acceden a la consciencia, es mediante la creencia corporal que se imponen solo algunas de estas significaciones. Bourdieu (2007) también toma la idea del cuerpo para explicar la eficacia simbólica, noción que nos posibilita comprender el efecto de un cuerpo sobre otro. Esto cobra importancia en el presente análisis ya que los distintos sectores del feminismo buscan convencer al que piensa lo contrario, buscan imponer un sentido particular como universal. En tal dirección, se publicó en el blog de RadAr (Feministas Radicales de Argentina) una nota que indica: “la dimensión transformadora de la vida social no se da mediante el diálogo conciliador de las oprimidas con los opresores, en la justificación de los mismos, en que nuestros cuerpos soporten sus procesos en los cuales tenemos esperanza de encontrar la igualdad, sino en la autonomía de las mujeres de esa imposición y amor a los hombres, en nuestra organización política contra las instituciones patriarcales y por cambiar la sociedad de raíz”24. De este modo podemos ver que ya no se trata de acudir al diálogo como recurso transformador, sino de la autonomía en tanto facultad propia del cuerpo. Los efectos de este convencimiento, es decir, la eficacia simbólica, no se dan por medio de razonamientos, sino en términos de creencia corporal. En cuanto al debate, como práctica en general, cabe destacar que resulta indispensable para la construcción de la realidad social, ya que posee dos elementos claves: en primer lugar, nos permite expresar las opiniones y reformularlas a lo largo del tiempo, conectando con otros pensamientos, alimentando nuevas ideas y creando argumentos diversos (esto significa que nos da entidad a lo largo de la dimensión temporal para avanzar, crear y modificar a través de la palabra); en segundo lugar, nos habilita a ubicarnos como sujetos en un espacio, a la vez que nos otorga una manera de conocer lo que piensa el otro, de ponernos en su lugar, de ocupar nuevos sitios. La entrevistada N° 1 opina: “el feminismo, justamente, es un movimiento; estamos todo el tiempo en movimiento. Las personas avanzamos, evolucionamos, cambiamos nuestra manera de pensar y está bien manifestar esas diferencias que se nos van presentando” (comunicación personal, 5 de julio de 2021). Del mismo modo, la entrevistada N° 4 manifiesta que por medio del debate se puede entender la posición desde la cual otra persona (el Otro) defiende determinados valores. En esta dirección, indica que los dichos de alguien pueden o no cambiar su opinión, “pero la decisión que tomo termina siendo genuina solo si sé lo que opina el otro, si cuento con toda la información” (comunicación personal, 13 de julio de 2021). En este sentido, la entrevistada N° 3 afirma que el debate es fundamental para que la discusión sea siempre horizontal, para que no haya una opinión por encima de la otra: “para que no haya una imposición, como fue el machismo o el patriarcado, que no nos dio la posibilidad de elegir. Está establecido, se reproduce, no se cuestiona y así viene creciendo a lo largo de los años” (comunicación personal, 3 de julio de 2021). Consideraciones finales Luego de llevar a cabo la presente investigación, podemos concluir en que el feminismo es un campo social que genera condicionamientos y disposiciones en muchas personas. Sin embargo, esto no se da en armonía, sino que evidencia una lucha interna de sentidos particulares que difieren, en tanto las subjetividades llevan consigo habitus de los distintos campos de los que forman parte. Por este motivo, no podemos entender al feminismo como un ente aislado sino como un campo entre otros campos. Un juego social que se conecta con otros juegos, como un nodo de una red en la que se intercambian los sentidos construidos y, del mismo modo, se incluyen y se excluyen sistemáticamente. En esta batalla radica la propia creación del sentido social: el feminismo es lo que hoy conocemos, desde las distintas perspectivas, por esta lucha que lo definió y lo define constantemente en un flujo de relaciones sociales, es decir, de relaciones de poder. Por otro lado, la noción de imaginario social, entendida como el sentido común, nos sirve tanto para comprender al feminismo como también para representarnos la figura de Maradona. No obstante, lo que este trabajo nos permite distinguir es que no existe un único imaginario social y que, además, estas significaciones son construidas por cuestiones arbitrarias e impuestas y no por naturaleza, como se cree al momento de interiorizarlas. La imagen de Diego no es una sola, sino que se construye en el mundo físico y simbólico a través de los distintos sentidos que buscan imponerse por medio de prácticas y discursos. Al interior de la psique y mediante la percepción de lo externo (el feminismo, Maradona, su muerte), ocurren adhesiones afectivas, sentimientos que nos atan a nuestras maneras de pensar, y que dan un marco y condicionan los nuevos sentidos que detectamos en el mundo social. Estas significaciones imaginarias instituidas hacen las veces de filtros que nos llevan a elegir inconscientemente qué discursos escuchar y cómo interpretarlos para que nuestra psique escape de la lucha de sentidos contradictorios y se sienta en paz. A lo largo de este trabajo, el cuerpo cobra vital importancia ya que nos permite comprender estas adhesiones por medio de la illusio. Las significaciones que se crean en torno al feminismo y a los distintos sucesos y personajes, como la muerte de Maradona o su figura en sí misma, se manifiestan por medio del cuerpo, el cual permite seguir reproduciendo estos sentidos en el mundo material, al mismo tiempo que otorga valor y significado a nuestras prácticas. La lucha y el debate que se llevan a cabo por medio del cuerpo crean simbólicamente al feminismo tal como lo conocemos. A su vez, esto se conecta con la noción de capital simbólico, que nos habilita a entender que existe algo que posee valor y que está en juego detrás de todas estas relaciones. Paradójicamente, el cuerpo no solo es el medio por el cual el feminismo se hace ver y escuchar y que crea las significaciones en el mundo social, sino también aquel capital en juego en la disputa contra un sistema patriarcal que instauró determinados sentidos sobre el mismo (principalmente, el de la mujer). Para las mujeres y disidencias, el feminismo resulta ser el medio y el fin, la lucha contra la opresión y el sentimiento de libertad resultante: modificar los estereotipos y los imaginarios sociales instituidos por el sistema machista en torno al cuerpo terminaría llevando a esta redención. Esto deriva en la reflexión acerca de que la lucha colectiva por la imposición de un sentido es la expresión social de la lucha por el reconocimiento de las subjetividades. En el deseo de reconocimiento se funda toda autoconciencia al enfrentarse con un Otro que nos construye como entidad reconocida. Por eso, las mujeres que emiten los distintos discursos abordados en el presente estudio definen su subjetividad en torno a este reconocimiento del Otro: solo existen en tanto son percibidas y, por ende, reconocidas por otras conciencias. En este sentido, a través de determinados recursos como la negación, podemos ver cómo la psique pretende librarse de las tensiones inevitables en un mundo social en el que circula una infinidad de sentidos. Las contradicciones no hacen más que reflejar la lucha interna de sentidos que pretenden construir una visión coherente, unificada e imposible de alcanzar, ya que el mundo se manifiesta en un flujo de potenciales, diversas y múltiples significaciones. A modo de cierre, concluimos en que el debate dispone el terreno para que se lleve a cabo la batalla de sentidos. Sin embargo, lejos de graficarse como una guerra, de manera destructiva, termina siendo aquello que en un sentido positivo construye la realidad social del feminismo. De tal modo, este colectivo que alza la bandera de la deconstrucción —y la pregona mediante el cuestionamiento, el debate, el intercambio— resulta ser un movimiento que conduce más a la construcción de universos de sentido, como así también al empoderamiento de las subjetividades. En relación con la manera en que se experimentan los hechos sociales a través del feminismo, surge un nuevo interrogante: ¿Cuál es el principal objetivo de este movimiento? ¿Imponer un sentido universal que derribe al sistema patriarcal desde una noción simbólica o garantizar el reconocimiento de cada una de las mujeres y disidencias que lo componen? Quizás estas dos ideas resulten indisociables; quizás sean, a la vez, dos dimensiones que sirven para analizar los mismos eventos. Quizás la revolución que pregonan los feminismos no se trate tanto de destruir cadenas y estereotipos, sino de construir sentidos liberadores y subjetividades reconocidas. Referencias bibliográficas Alabarces, P. (2021). Maradona: mito popular, símbolo peronista, voz plebeya. Papeles del CEIC, vol. 2021/1, heredada 2, pp. 1-11. Bartra, E. y Valadés, A. (1985), “Femineidad y feminismo”, La naturaleza femenina. Tercer coloquio nacional de filosofía, UNAM, pp. 127-131. Bourdieu, P. (1997). “La economía de los bienes simbólicos”, Razones prácticas, Anagrama. Bourdieu, P. (1998). “Violencia simbólica y luchas políticas”, Meditaciones pascalianas, Anagrama. Bourdieu, P. (2007). “Crítica de la razón teórica”, El sentido práctico, Siglo XXI. Carosio, A. 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Periodismo feminista. https://latfem.org/mama-pero-vos-no-sos-feminista/ 14 Sobre esto, Bourdieu desarrolla: “En una economía que se define como rehusando reconocer la verdad ‘objetiva’ de las prácticas ‘económicas’, es decir la ley del ‘interés desnudo’ y del ‘cálculo egoísta’, el capital ‘económico’ en sí no puede actuar si no consigue hacerse reconocer al precio de una reconversión adecuada para volver irreconocible el verdadero principio de su eficacia: el capital simbólico es ese capital negado, reconocido como legítimo, es decir desconocido como capital” (Bourdieu, 2007, p. 187). 15 Pasquinelli, L. (noviembre de 2020). No somos feministas maradonianas. Mujeres que no fueron tapa. https://mujeresquenofuerontapa.com/no-somos-feministas-maradonianas/ 16 Ídem. 17 Barbijaputa. (25 de noviembre de 2020). Maradona y la homoafectividad. Barbijaputa. https://blogs.publico.es/barbijaputa/2020/11/25/maradona-y-la-homoafectividad/ 18 Esta idea se emparenta con la Dialéctica del Amo y del Esclavo, desarrollada por Hegel (1807), y sirve para entender que la autoconciencia existe para sí solo por el hecho de que existe para otra autoconciencia, es decir, solo en tanto entidad reconocida. 19 Maderna, N. (29 de noviembre de 2020). Maradona: un amor coherente con un feminismo que abre debates. Página/12. https://www.pagina12.com.ar/308484-maradona-un-amor-coherente-con-un-feminismo-que-abre-debates 20 Carbajal, M. (29 de noviembre de 2020). Diego y los feminismos. Página/12. https://www.pagina12.com.ar/308272-diego-y-los-feminismos 21 Tenembaum, T. [@tamtenenbaum]. (29 de noviembre de 2020). El debate feminismo Maradona entró en las cajas chinas de twitter del estar en contra de los que están… [Tweet]. Twitter. https://twitter.com/tamtenenbaum/status/1333172262715994114 22 Anónimo. [@falopead4]. (28 de noviembre de 2020). Cómo se llenan la boca hablando de feminismo para después salir a adorar a maradona. [Tweet]. Twitter. https://twitter.com/falopead4/status/1414655629071896590 23 Mugravi, A. [@mugraviaixa]. (29 de noviembre de 2020). Las ‘feministas’ que idolatran a Maradona me dan ascoooo. [Tweet]. Twitter. https://twitter.com/MugraviAixa/status/1413193250144497666 24 Belén y Sofía. (25 de noviembre de 2020). Heterosexualidad obligatoria en el feminismo hegemónico actual. RadAr. https://radarfeministas.home.blog/2020/11/25/heterosexualidad-obligatoria-en-el-feminismo-hegemonico-actual/ --------------- ------------------------------------------------------------ --------------- ------------------------------------------------------------ Grado cero. Revista de Estudios en Comunicación. N°4 Octubre 2022 ISSNe 2683-9784 Facultad de Ciencias de la Comunicación. Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales Ciudad Autónoma de Buenos Aires Página 1 de 6