Revista Subjetividad y Procesos Cognitivos

ISSN electrónico: 1852-7310

Vol. 27, Nro. 2 “Análisis del Discurso y del Lenguaje”

(Julio-Diciembre, 2023)

Fecha de Recepción: 27 de julio del 2023

Fecha de Aceptación: 20 de octubre del 2023


La influencia del consumo de pornografía en la construcción de la sexualidad masculina de jóvenes chilenos.

The influence of pornography consumption on the construction of male sexuality in young chilean men.


Javiera Mora Torres1, Daniela Zapata Vivanco2, Juan Carlos Peña Axt3 y Loreto Arias Lagos4


ARK-CAICYT: http://id.caicyt.gov.ar/ark:/s18527310/9bhdnwir8


Resumen

Este trabajo está orientado a conocer la influencia que ejerce la pornografía en la construcción de la sexualidad de hombres jóvenes consumidores de la ciudad de Temuco, Chile. De acuerdo con la literatura la pornografía es vista de forma mayoritaria por jóvenes varones que van desde los 12 años hasta su adultez. Esta situación influye en la socialización de los varones y en su concepción de la sexualidad que resulta ser problemática como consecuencia de este consumo. Para esto se realizó una investigación de carácter cualitativo en la cual se aplicaron diez entrevistas semiestructuradas a jóvenes consumidores de 21 a 26 años y a dos expertos (en educación y en sexualidad). Los resultados apuntan a la existencia una fuerte influencia de la pornografía en la sexualidad de los jóvenes. No limitada sólo a la sexualidad, sino que además a la concepción propia de la masculinidad y su rol en las relaciones afectivos-sexuales. Finalmente, los resultados evidencian que los jóvenes reflexionan sobre los elementos negativos que han debido afrontar dadas las sustanciales diferencias que tiene la ficción con la realidad en el consumo de pornografía.

Palabras claves

Masculinidades, sexualidad, pornografía, jóvenes.

Abstract

This work is oriented to know the influence that pornography exerts in the construction of the sexuality of young male consumers in the city of Temuco, Chile. According to the literature, pornography is viewed mostly by young men ranging from 12 years to adulthood. This situation influences the socialization of men and their conception of sexuality, which turns out to be problematic as a consequence of this consumption. For this, a qualitative investigation was carried out in which ten semi-structured interviews were applied to young consumers between the ages of 21 and 26 and to two experts (in education and in sexuality). The results point to the existence of a strong influence of pornography on the sexuality of young people. Not limited only to sexuality, but also to the own conception of masculinity and its role in affective-sexual relationships. Finally, the results show that young people reflect on the negative elements that they have had to face given the substantial differences between fiction and reality in the consumption of pornography..

Keywords

Masculinities, sexuality, pornography, youth.




La pornografía es un conjunto de material audiovisual en el que se representan actos sexuales de forma explícita. Estas, corresponden a escenas sexuales de carácter convencional o no, centrándose en fantasías que producen estimulación por medio de sexo explícito con mujeres u otro tipo de situaciones que provocan excitaciones en quienes consumen (Córdoba & Ibarra, 2020). El propósito de la industria pornográfica consiste en exhibir contenido sexual explicito por diferentes tipos de medios, con el objetivo de generar en el espectador estímulos sexuales a través de diversas parafilias y fantasías sexuales (Varo, 2021). En las escenas sexuales de la pornografía son las mujeres quienes se ven principalmente como objetos sexuales y, por otro lado, los hombres para usarlas. Todo esto acompañado en ocasiones de un lenguaje verbal violento y denigrante (Aresti, 2012). La pornografía a través de su contenido misógino, denigrante y violento cumple con un rol socializador sexual para muchos adolescentes consumidores que en su gran mayoría son hombres (González, Molina & Luttges, 2015; Massey, Burns & Franz, 2021). Además, la exposición de los hombres suele ser a edades más tempranas, siendo un acto aceptado socialmente entre varones (Golpe, Gómez, Kim, Braña & Rial, 2017).

La industria de la pornografía permite un acceso libre al contenido y ofrece una serie de posibilidades publicitarias que hacen difícil el control por parte de los padres o tutores de jóvenes adolescentes que entran a este tipo de plataformas (Ballester, Orte & Pozo, 2014; Massey et al., 2021). Uno de los muchos sitios webs dedicado a la exhibición de contenido sexual y que ofrece servicios gratuitos es Pornhub. Para el año 2021, Chile ocupó el lugar número 20 del ranking mundial de consumidores en esta plataforma (Pornhub Insigth, 2022). Cabe mencionar que a nivel planetario y considerando el confinamiento por el Covid-19, Pornhub aumentó su tráfico en 5,7% respecto a un día “normal” (Atienza, 2021).

Debido a su facilidad de acceso es que cada vez son más los adolescentes que están consumiendo pornografía, según el estudio realizado por Save the Children, los jóvenes y adolescentes han accedido por primera vez a la pornografía antes de los 13 años y un 8,7% antes de los 10 años. Por otro lado, el 47,4% dice haber llevado a la práctica las escenas vistas en la pornografía y el 12,2% de los encuestados afirma haber imitado las conductas observadas sin el consentimiento explícito de la pareja (Sanjuán, 2020).

Los adolescentes exploran su sexualidad a través de este contenido, de modo que la pornografía al ser de libre acceso, no solo se utiliza como un pasatiempo personal, sino que puede ejercer un rol educativo distorsionado sobre la sexualidad. Esto hace que la pornografía juegue un rol fundamental en la sexualidad de jóvenes y adolescentes (Ballester et al., 2014), contribuyendo a la formación de las percepciones sobre cómo han de vivir el placer y el erotismo (Triviño & Salvador, 2019). La evidencia revela que la pornografía puede llegar a distorsionar los roles de género, afectando las relaciones interpersonales de sus consumidores desencadenando conductas de riesgo tales como el uso de la violencia, específicamente hacia la mujer (Gallego & Fernández, 2019).

Este artículo tiene como objetivo conocer la influencia del consumo de pornografía en la construcción sexual masculina de consumidores varones de la ciudad de Temuco, Chile. Este documento está dividido en cuatro apartados. En el primero de ellos se encuentra el objetivo del trabajo y la discusión en torno a la temática de la pornografía y su influencia en la sexualidad masculina. El segundo apartado está dedicado al método, donde se detalla el enfoque, la técnica de recolección de datos, los criterios de inclusión a la muestra, los participantes y las consideraciones éticas como el resguardo de la identidad y la voluntariedad de los participantes. En tercer lugar, encontraremos los resultados del trabajo de campo. Por último, se presentan conclusiones.

La pornografía en la educación sexual de los jóvenes

El concepto de pornografía proviene del griego descripción (grafía) de la prostituta (porné), donde se exhiben y representan principalmente mujeres como objetos que venden sexualidad a un espectador o consumidor (Szil, 2018). La estructura pornográfica comenzó de una manera tradicional a través de una reproducción gráfica en revistas y posteriormente a través de películas (Egaña, 2009). Con los avances tecnológicos la industria pornográfica comenzó a expandirse y a evolucionar por lo que surgieron nuevas e innovadoras plataformas que tienen como finalidad producir contenido sexual, algunas de ellas son IsMyGirl, JustForFans, Manyvids y Onlyfans. Esta última como una de las plataformas más populares, consiste en una venta de videos y fotografías de carácter erótico con acceso previo a un pago mensual. El cobro por este tipo de contenido erótico resulta ser accesible al público por lo que es una industria que ha ganado alrededor de unos quinientos mil usuarios diarios (Barrio, 2021). Sin embargo, a pesar de las innovadoras propuestas de distribución pornográfica que han ido emergiendo, las plataformas tradicionales continúan siendo la principal industria económica en el rubro del porno. Durante el año 2020 Pornhub obtuvo 2.85 billones de usuarios únicos mensuales, al igual que Xvideos con 3.14 billones de usuarios (Trula, 2020).

La pornografía es una industria que tiene el propósito de exhibir material sexual explícito ya sea en videos o imágenes que pertenecen al género erótico y tienen la finalidad de provocar excitación a sus espectadores con diversidad de escenarios relacionados al sexo. El contenido expuesto tiene patrones de conducta fuertemente marcados en el desarrollo de sus escenas. Parte de estos patrones son los roles de género, donde se ve a la mujer como un objeto sexual dispuesto a los placeres de los varones (Szil, 2018). Lo anterior, sin duda contribuye a lo que puede ser la personificación del poder y la autoridad en los varones en su ámbito sexual, mientras que las mujeres experimentan la presión heteronormativa que aún está vigente en nuestra sociedad (Artazo & Bard, 2020). Tanto en la prostitución como la pornografía, se puede observar que quienes la consumen mayoritariamente son hombres y el cuerpo de la mujer es la mercancía que consumen estos hombres (Cobo, 2019).

La sexualidad como concepto cultural se construye socialmente, pues se aprende a medida que vamos socializando con nuestro entorno. Los sujetos son influenciados directa o indirectamente por familiares, establecimientos educativos, amigos o cualquier otro actor involucrado que contribuye con ideas e imaginarios sexuales según el contexto sociocultural que le rodea (Zambrano, Bautista & López, 2018). A su vez la sexualidad masculina, se construye en base una serie de mandatos entre los cuales destaca la demostración de virilidad. En este contexto, la exploración de la sexualidad se ve influenciada además por los conocimientos entregados a través de medios de comunicación, pares (amigos) y la pornografía, en la cual tienden a reproducirse una serie de estereotipos tanto masculinos, pero también hacia las mujeres (Fuller, 2002). De acuerdo con lo anterior, los hombres se esmeran por reproducir un ideal masculino, no solo en aspectos relacionados a la sexualidad, sino que también en otros aspectos que son relevantes como es el control sobre las mujeres, la violencia, la competencia y también un aspecto relevante socialmente como es la solvencia económica en el cual se sustenta el rol de proveer del hogar y con ello el patriarcado (Connell, 2003; Kimmel, 2000; Seidler, 2010; Gómez, 2018). En este sentido la definición de mujer es reducida directamente a su corporeidad y biología, es decir, para uso sexual y reproductivo, definición que se construye en base a lo que se entiende acerca del rol masculino (Cobo, 2019). Así también, el sexo y los roles de género tradicionales se han impuesto normalizando la reproducción de patrones y que en la educación convencional sobre sexualidad prevalece en el sistema nacional en Chile (Mardones, Apablaza & Vaccari, 2020).

Distintos autores entienden la sexualidad como un mecanismo de poder donde la sexualidad se condiciona por medio de estructuras bien definidas tales como; la clase social, la etnia y el género, esta última haciendo una diferencia marcada entre el hombre y la mujer. La subordinación de las mujeres se relaciona directamente en base a su posición en el área sexual, ya que su cuerpo está constantemente sometido a formas de violencia, experimentando de manera persistente censuras en su sexualidad a partir de demandas tales como “la virginidad” o “la maternidad” (Artazo & Bard 2020). Demandas que provienen de un contexto socio cultural marcado por el patriarcado, que se ha edificado en base al libre acceso por parte de los hombres al cuerpo de las mujeres, presentado como una construcción natural desde un relato hegemónico tanto en la prostitución como en la pornografía (Cobo, 2019).

Según Connell (2003) la dominación masculina en la sociedad se ve representada en su ámbito sexual, es decir, los hombres sexualizan la jerarquía de género obteniendo placer y excitación ejercida hacia mujeres con menos poder. Construyendo socialmente la sexualidad como un fenómeno definido por los hombres e impuesto sobre las mujeres (Solana, 2013). Históricamente, se anulaba cualquier intención de autonomía femenina por lo que además los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres se fueron construyendo como obligaciones fuertemente relacionadas a la maternidad (Gómez, 2018). Creándose una doble moral con la existencia de la prostitución y la pornografía, industrias que le permiten al hombre mantener en su casa una mujer que cumpla con su ideal de femenino y, por otro lado, satisfacer su sexualidad con el porno o los prostíbulos (López, 2021). La exaltación de la violencia y la pornografía son elementos que se relacionan entre sí, pues la violencia es utilizada como componente erótico y pasa a ser protagonista de las relaciones sexuales, esto supone que el consumo de pornografía puede distorsionar la percepción de realidad e incluso promover el uso de violencia sexual y de actos sin consentimiento (Alario, 2019; Cabrera, 2019; Massey et al., 2021). Es más, existe evidencia de la asociación entre la exposición a medios sexualmente explícitos y diversas formas de violencia sexual tanto en investigaciones longitudinales y transversales (Koletić, 2017; Raine, Khouja, Scott, Wright & Sowden, 2020; Massey et al., 2021).

Un estudio realizado en Ecuador a 844 jóvenes de entre 18 y 20 años, dio como resultado que el 64% de los jóvenes considera que la pornografía influye en la construcción cultural de los individuos, el 82% cree que la pornografía ha revolucionado el modo de interpretar el sexo y un 83% que los videos porno establecen en el imaginario colectivo un concepto que debe ser imitado (Carrera, 2018). La pornografía tiene una influencia significativa en el comportamiento sexual en los adolescentes, lo que la convierte en una fuente de aprendizaje para los consumidores más jóvenes (Massey et al., 2021). Con todo lo anterior, se puede decir que la pornografía cumple con un rol educador, dando a conocer la necesidad de una educación sexual diferente en los centros educativos (Álvarez, 2021). Donde ya no solo se hable de prevención de embarazos o infecciones de transmisión sexual, sino que también de prevención de la violencia sexual, abordando temas relevantes sobre el cuidado, placer, reciprocidad, comunicación y consentimiento para contrarrestar los efectos nocivos de la pornografía (Alario, 2019; Massey et al., 2021).

En el ámbito nacional investigaciones muestran que los profesores chilenos presentan dificultades para abordar la sexualidad con los estudiantes, además afirman tener poca preparación en ese ámbito ya que se considera un tema tabú. La sexualidad se asocia y tematiza como una problemática o un factor de riesgo por lo que los docentes afirman requerir de una instancia formal de capacitación referente al tema (Vidal, Pérez, Barrientos & Gutiérrez, 2020). El sistema educativo vigente busca mantener la concepción tradicional de familia y sus respectivos roles, además de difundir una idea restrictiva de cuándo y cómo los jóvenes experimentan su sexualidad (Vidal, et al 2020). La educación escolarizada tiene la suficiente capacidad para producir igualdad en ámbitos relacionados a personas discriminadas y excluidas (Actis & Gariglio, 2020). Pero a la falta de ella (educación en sexualidad), es que la pornografía pasa a ser la escuela de sexualidad para los adolescentes con una normativa basada en el desprecio y la violencia como algo erótico y sensual desde un modelo hegemónico (Alvarez, 2021). Levantando mitos y tabúes en relación con la sexualidad y de cómo vivirla, establecida a partir del sistema de creencias según las representaciones sociales que están inmersas en la sociedad, potenciando el sexismo hostil y culpabilidad sobre todo en el género femenino por disfrutar de la sexualidad (Aguilera et al., 2022).

Método y participantes

La investigación presenta un enfoque cualitativo de carácter descriptivo y de corte transversal (Muggenburg & Pérez, 2007). La población de estudio para este trabajo fueron jóvenes consumidores de pornografía habitantes de la ciudad de Temuco, Chile. La muestra estuvo constituida por 10 jóvenes varones habitantes de la ciudad de Temuco, con edades que fluctúan entre 21 a 26 años. Para contactar a los entrevistados se utilizó la técnica de encadenamiento o bola de nieve (Izcara, 2014). Los criterios de inclusión de los sujetos participantes indican: a) habitante de la ciudad de Temuco, b) consumidor habitual de pornografía, c) tener entre 18 y 29 años, d) participación voluntaria. Además, se entrevistó a dos expertos (en temas de educación y sexualidad) buscando la triangulación como criterio de validez científica (Izcara, 2014), junto a la saturación de la información obtenida a través de las entrevistas.

Como técnica de recolección de información, se utilizó la entrevista semi estructurada, la cual se compone de preguntas abiertas, más flexibles que permiten adaptarse a los sujetos con la posibilidad de obtener detalles profundos de su experiencia y punto de vista personal (Díaz, Torruco, Martínez & Varela, 2013).

Se aplicó un guion de entrevistas como la comprensión de la sexualidad, el consumo pornografía y sobre el imaginario sexual y su influencia en el comportamiento sexual. Se obtuvo el consentimiento informado de todos los participantes antes de realización de las entrevistas, el cual garantizó la confidencialidad, anonimato y la voluntariedad de la participación en la investigación. La identificación de los entrevistados fue realizada a través de la utilización de seudónimos. Las entrevistas se realizaron entre julio y septiembre del año 2022 en la ciudad de Temuco, Chile. Se utilizó como técnica el análisis de contenido a través de categorías, esto permitió realizar un análisis de carácter inductivo a través de las respuestas de los sujetos participantes. Siendo el interés principal analizar e interpretar la realidad social a través de la perspectiva de los sujetos de estudio relacionados (Cotán, 2020).

A continuación (tabla 1) se presenta la caracterización de los sujetos que formaron parte de la muestra:

Resultados

En el presente apartado se exponen los resultados obtenidos en las entrevistas. Para una mejor distribución y visualización de los resultados obtenidos, el presente capítulo está dividido en tres categorías principales. La primera categoría está orientada a conocer la influencia de la pornografía en la formación sexual de los jóvenes consumidores denominada Pornografía como fuente de aprendizaje. En este apartado encontramos cuatro subcategorías que nos ayudan a comprender mejor el concepto de aprendizaje a través de la pornografía. Estas subcategorías son: iniciación en el consumo; ausencia de educación formal en sexualidad; influencia en la construcción de sexualidad masculina y uso de la violencia en las relaciones sexuales. El segundo apartado está la categoría que corresponde a la Construcción de la masculinidad a través de la pornografía. Esta categoría a su vez se divide en dos subcategorías: obligación de cumplir y el cuestionamiento a la hombría. Por último, el tercer apartado está dedicado a la tercera categoría que se denomina Cambios y realismo. En esta categoría se pueden apreciar cambios a priori en las percepciones de consumo de pornografía de los jóvenes entrevistados, desarrollada a través de dos subcategorías: cuerpos y autopercepción; sexo y afectividad. Si bien cada una de las categorías y las subcategorías está relacionada entre sí, vinculado al sentido holístico que tiene la investigación cualitativa, se ha realizado esta división de categorías y subcategorías con la intención de facilitar la comprensión de los resultados de este trabajo.

Pornografía como fuente de aprendizaje

Sin duda el principal elemento que se ha logrado determinar en el análisis de la información, dice relación en cómo la pornografía es una fuente de aprendizaje en la sexualidad de jóvenes consumidores. Si bien el objetivo de la pornografía es ofrecer un contenido erótico y no educar en sexualidad, aun así, en el imaginario de quienes consumen ejerce una influencia que es inevitable tal como veremos en el desarrollo de esta categoría. Para poder comprender mejor la influencia que ejerce la pornografía en la formación de la sexualidad de los jóvenes consumidores, se ha dividido este apartado en 4 subapartados: iniciación en el consumo; ausencia de educación formal en sexualidad; influencia en la construcción de sexualidad masculina y uso de la violencia en las relaciones sexuales.

La pornografía, aunque no está hecha con fines formativos, la exposición de la sexualidad y el sexo explícito llama la atención de jóvenes y adultos. La utilización de este contenido explicito ejerce una influencia en el consumidor que se manifiesta en determinados comportamientos. Según los informantes, con esto se abre espacio a conductas que no se apegan a la realidad y que contienen un alto contenido misógino (Aresti, 2012). De esta manera el contenido se instaura en el imaginario sexual de los consumidores, siendo inconscientes del impacto negativo que esto puede generar en sus relaciones afectivas e interpersonales.

Si tu alimentas esta fantasía toda tu vida vas a tener ideas super contrarias al momento de cómo se gestan las relaciones interpersonales, vas a aprender, pero vas a aprender mal “(Fernando, 30 años, experto 1).

La pornografía tiene una influencia significativa en el comportamiento sexual de los jóvenes lo que la convierte en una fuente de aprendizaje (Massey et al., 2021). Fuente de información para quienes aún no han iniciado su vida sexual. Según los entrevistados, este aprendizaje está vinculado a la temprana iniciación en el consumo de pornografía.

Iniciación en el consumo

El acceso a la información y las nuevas tecnologías trae consigo beneficios, pero también efectos no deseados. Los jóvenes comienzan a utilizar smartphone a muy tempranas edades y con ellos pueden acceder a todo tipo de contenidos e informaciones que en muchos casos no pasan por un control parental (Tejada, Arce, Bilbao & de la Serna, 2017). En este sentido, es importante mencionar la edad de inicio en el consumo pornográfico, ya que, según estudios, los mayores consumidores de pornografía son adolescentes entre los 12 y 17 años (Gil & Costa, 2020; Triviño & Salvador, 2019). Así también, conforme a lo planteado por los participantes en este estudio, el acceso a dispositivos permite al mismo tiempo avanzar la edad de consumo de pornografía, siendo expuestos a este contenido.

Yo creo que como a los 12, o incluso antes si mal no recuerdo como entre los 10 por ahí…generaba curiosidad en mí en ese momento” (Jonathan, 24 años).

La primera vez que vi pornografía puede ser a los 10 años… pero por lo general claro no es como que la ande buscando, por lo general es por accidente o con algún amigo cachai (sic), viendo algún video no sé” (Miguel, 26 años).

La iniciación en el consumo de pornografía es un elemento de importancia en el desarrollo del imaginario sobre la sexualidad masculina (Merlyn, Jayo, Ortiz & Moreta, 2020). En ello se refleja una influencia que es perjudicial para los mismos hombres ya que es sesgada y alejada de la realidad. La evidencia resalta que el consumo de este contenido comienza a edades muy tempranas como señalan los informantes. Además, este inicio en el consumo producido a las edades señaladas es una etapa de descubrimiento de la sexualidad lo que influye de forma negativa en la construcción de una sexualidad sana. Esto se relaciona directamente con el siguiente apartado que está vinculado a la falta de educación sexual.

Ausencia de educación formal en sexualidad.

Uno de los factores claves en el desarrollo de la sexualidad masculina es precisamente la formación y el acceso a la educación sexual. Existe evidencia que vincula la falta de formación sexual con la existencia de consumo pornográfico (Triviño & Salvador, 2019). Además, la falta de formación ayuda a construir imaginarios sexuales producto del consumo que no son abordados ni por parte de padre/madre o tutores, ni tampoco por la educación formal (Alonso, Sande & Regueiro, 2022). En este sentido fueron los mismo entrevistados quienes manifestaron que no les entregaron las herramientas formativas que les permitiera responder interrogantes en las edades tempranas de su formación sexual. Esta situación no solo se produce en la instrucción formal, sino que, en el ámbito familiar, que ocupa un lugar fundamental en la formación de la sexualidad masculina. Esta ausencia de formación en sexualidad en el sistema educativo se puede explicar de acuerdo con dos elementos claves. El primero de ellos dice relación con que la ley no regula el contenido respecto a la temática en Chile. Según lo dictaminado por la Ley 20.418 los colegios tienen la obligación de impartir un programa de sexualidad con el alumnado, pero según el criterio y las creencias que consideren válidas dichos establecimientos (Ley Chile, 2010), dejando abierto el contenido. La segunda implicancia, relacionada con lo anterior, es la preparación de los docentes en esta materia. Los docentes se muestran reacios a entregar contenido de estas características principalmente porque no poseen las herramientas necesarias y no existe un contenido claro sobre sexualidad (Vidal, Pérez, Barrientos & Gutiérrez, 2020). Dadas las circunstancias los primeros acercamientos sobre sexualidad están vinculados al consumo de pornografía y a la necesidad de respuestas al acudir a la pornografía como medio informativo.

Ya, lo que pasa es que como en mi familia existía… como este tema tabú en tema sexual, entonces yo también tenía mis dudas, yo también crecí con mucho… ni siquiera curiosidades porque no podía resolverlas en el colegio, nadie te dice nada...empecé a tener como… una curiosidad por la pornografía para ver como realmente se hacia el acto sexual” (José, p.36).

Influencia en la sexualidad masculina

Investigaciones realizadas en materia de consumo de pornografía y sexualidad señalan que los consumidores imitan la conducta aprendida a través de la pornografía, lo que termina por afectar sus experiencias al ser muy poco agradables para los involucrados (Triviño & Salvador, 2019). De acuerdo con la información recogida en este trabajo, los informantes señalan aspectos similares a lo planteado en la literatura. En sus primeras experiencias sexuales lo habitual es imitar comportamientos vistos en la pornografía. Con ello los sujetos de estudio afirmaron tener la pornografía como base a la hora de tener relaciones sexuales.

Uno trata de imitar las cosas que uno ve po y por lo menos yo… no, no sabía de donde sacar como una idea o cosas así” (Jonathan, 24 años, p.38).

Yo creo que, sí es, es como informativa así, o de educación” (Ignacio, 21 años, p.88).

Yo creía que sería, una buena, como una buena base... o que sería como no sé cómo para aprender lo básico” (Nicolas, 24 años, p.64).

Por lo tanto, la pornografía es considerada una fuente de aprendizaje. Aunque hoy en día los jóvenes afirman no estimarla como tal, puesto que han logrado comprender la diferencia de la realidad con lo imaginario. Por este motivo las expectativas se han ido disipando con el tiempo, generando una gran decepción en los jóvenes consumidores. Estas expectativas se relacionan con los estereotipos de género socializados por la pornografía, relacionados con el rol en la relación sexual, donde la mujer se representa de contextura esbelta, piel lisa, y dispuesta a realizar todo tipo de acciones con tal de complacer al hombre, un ideal que llevó a los jóvenes a repetir el patrón visualizado.

La pornografía de por si es mala, a mi parecer… genera como muchas expectativas en el acto sexual” (Andrés, 22 años, p.30 y p.32).

Uso de la violencia en las relaciones sexuales

La subcategoría uso de la violencia en el sexo, se refiere a cómo los jóvenes consumidores de pornografía y participantes de la investigación imitaron conductas violentas. Situaciones que según relatan eran acciones eróticas durante el sexo con sus parejas, conductas que incluso en ocasiones llevadas a cabo solo por tener a la pornografía como un punto de referencia, sobre todo en sus primeras relaciones sexuales, aunque aún llevadas a cabo en la actualidad, pero en menor escala. Algunas de las conductas relatadas por los participantes constan de golpes, escupos, jalones de pelo y otras acciones que visualizaron en la pornografía y que se relacionan con el dominio sobre un otro.

Trate de imitar que a la mujer le jalan el pelo, o le pegan en el poto, cosas así … o sea hay relaciones que de repente se pegan hasta cacheta mientras tienen sexo y todo” (Daniel, 26 años, p.76).

A mí me ha pasado igual po como replicar cosas violentas… de repente existe como esa parte de someter a la mujer (Jonathan, 24 años, p.42).

Además, en el estilo de pornografía es común encontrar la falta de consentimiento y la de deseo constante de las mujeres, ya que la ausencia de estos aspectos se representa como algo sexualmente excitante para los hombres. Cabe decir que, cualquier práctica sexual no consentida por la pareja se considera violencia sexual, por lo que los adolescentes comienzan a socializar con estas prácticas normalizadas a medida que el consumo se vuelve frecuente (Alario, 2019; Alonso et al., 2022).

Cada uno de los elementos revisados en este apartado se construye en sí mismo como forma de aprendizaje. Tanto en elementos relacionados con la iniciación en el consumo u otros aspectos como la imitación de determinados comportamientos, terminan por ser determinantes en la sexualidad masculina. En el siguiente apartado se profundizará en estos elementos.

Construcción de la Masculinidad a través de la pornografía

Según lo planteado por diversos autores, en la pornografía figura la noción de lo que se supone es la sexualidad masculina, marcando fuertemente el rol que los hombres deben adoptar en ella, es decir un rol activo y muchas veces violento frente a mujeres que además están siempre dispuestas al acto sexual (Szil, 2018; Rojo, 2019). El rol del hombre viene acompañado por una variedad de exigencias o mitos relacionados a lo que ellos entienden por masculinidad, en base a una representación cultural que exalta la masculinidad a través de un carácter normativo que mantiene el orden de género (Fuller, 2002). Por lo que la pornografía representa lo que debe ser y hacer un hombre, por el contrario, las mujeres experimentan una presión heteronormativa condicionando la forma en que se relacionan sexualmente, personificando el poder y la autoridad en los hombres (Artazo & Bard, 2020). Entendiendo que las masculinidades y particularmente la masculinidad tradicional hegemónica prevalece en la estructura social, la cual otorga al hombre elementos asociados al poder, reafirmando la posición dominante del hombre por sobre la mujer (Connell, 2003). La sexualidad desde esta perspectiva hegemónica posiciona al hombre como un sujeto el cual siempre está dispuesto a tener relaciones sexuales y valida su hombría a través de la cantidad de relaciones sexuales que este pueda mantener, siempre y cuando sean relaciones heterosexuales (Artazo & Bard, 2018).

Tanto en la prostitución como la pornografía, quienes demandan son mayoritariamente hombres (Triviño & Salvador, 2019) y el cuerpo de la mujer es la mercancía que se consume (Cobo, 2019). Por lo tanto, en este ámbito se cruzan dos elementos fundamentales que ayudan a reproducir elementos de las masculinidades tradicionales hegemónicas; el primero de ellos es el que dice relación con la afirmación de la masculinidad propiamente tal. Es decir, a través de la pornografía queda en evidencia en cómo supuestamente debe ser un hombre en el acto sexual.

La pornografía agarrándonos desde ahí, también viene dada desde un imaginario y un fantaseo masculino que da una directriz de como ellos sueñan como debería ser una relación sexual o un cuerpo perfecto … una cultura donde se valora eh… lo más poderoso, lo más grande etc. y esta cultura la llamamos patriarcado y ese es en el fondo el constructo social en el que estamos inmersos…Yo creo que la pornografía como tal es patriarcal, la pornografía como tal es dañina, no existe pornografía feminista” (Experta, 36 años, p.24).

El segundo aspecto importante tiene que ver con la cosificación del cuerpo de las mujeres como parte de la construcción de la masculinidad. La masculinidad y la sexualidad masculina se va construyendo basada en la mujer como objeto de consumo con el fin de promover el dominio del género masculino en el terreno sexual por medio de la pornografía (Szil, 2018). Es a través de esto, que también se genera un estereotipo de hombre en el sexo, que los lleva a sentir ciertas exigencias relacionadas a cumplir con un estándar basado en el tamaño del miembro, con la duración del acto sexual, y tener un desempeño físico igual al de un actor porno. Obligación de cumplir

Un elemento importante que se relaciona con la influencia de la pornografía en la sexualidad masculina es la constante presión de cumplir a la mujer en el acto sexual. Es decir, el hombre siempre debe tener deseos y estar dispuesto a relaciones sexuales en cualquier momento. Frente a esta situación los entrevistados manifiestan que es su deber como hombre estar permanentemente dispuestos al sexo.

Obligándome a tener sexo de repente cuando no quiero, pero como te digo no sé si eso será parte de la pornografía yo creo que es más parte de la cultura general como que… las mujeres por lo general dan por asumido que el hombre siempre quiere tirar y no es así, de repente uno no quiere o está cansado y aun así uno como que tiene que cumplir porque no po como la vai a dejar con las ganas” (Miguel, 26 años, p.108).

Por medio de lo relatado por los participantes se puede inferir que no se le otorga importancia a lo que significa la sexualidad cuando se trata de un hombre. Esta idea de la sexualidad va construyendo la masculinidad hegemónica como único modelo imitado (Vergara, 2018). Aunque la mayoría de los participantes afirmaron que la pornografía es dañina y machista, asumen que es lo que corresponde por ser hombres.

El concepto violentado es como un aspecto muy fuerte, pero... sí me sentí como haber, como un objeto sexual (risa) como que nuestra relación solamente dependía cien por ciento de tener sexo” (Andrés, 22 años, p.72).

Cuestionamiento a la hombría

La socialización de los roles de género tradicionales debido a su carácter segregador se contrapone a la igualdad y sigue siendo parte de la cultura (Bonilla & Rivas, 2022), y aunque puede afectar a ambos sexos quienes más se ven perjudicadas son las mujeres (Vidal et al., 2020). Lo anterior, define un ideal masculino que se relaciona con la solvencia económica, posicionamiento intelectual y sexual por parte de los hombres. Esto se sostiene principalmente por el dominio sobre las mujeres y la competencia con otros hombres (Gómez, 2018). Uno de los entrevistados señala las exigencias en las que se vio afectado por ser hombre, situación que no es ajena a la de muchos hombres.

Si pu yo cuando chico tampoco era como el macho alfa cachay siempre me decían teni que ser más hombre, teni que ser más canchero, he… la teni chica (referido al pene) (risas) he… no teni polola, eres virgen todavía cuando todos ya no somos vírgenes …” (Miguel, 26 años, p. 116 y p.120).

Que su miembro tiene que ser más grande, que el tamaño sí importa, que si no es tan grande el pene no puede satisfacer a una mujer, y cosas así, entonces eso afecta al hombre, más allá de que ya sea la pornografía algo machista, eso afecta… a la emocionalidad psicológica y social del hombre” (Andrés, 22 años, p.76).

Las creencias e imaginarios transmitidos por la pornografía influyen en la autopercepción de lo que entienden los entrevistados como mandatos asociados a la sexualidad masculina. Esto pasa como se ha visto por el tamaño del pene, y este ideal de tamaño es parte de los mitos creados por la pornografía, pero además con elementos que se relacionan con la duración del acto sexual. Frente a esta situación, uno de los expertos señala sobre lo importante que es deconstruir estos mitos para poder efectivamente construir una masculinidad sana.

Hay que deconstruir esos mitos. No hay un tamaño ideal, la verdad es que, eh la mayor sensibilidad por ejemplo de la vagina está dentro de los primeros 5cm. No es necesario un pene gigante, por ejemplo… y la verdad es que el promedio de un acto sexual penetrativo porque el acto sexual es mucho más que la penetración... pero la penetración como tal no dura más de 7 minutos en promedio, entonces ¿de qué estamos hablando? (Experta 1, 36 años, p.22).

Cambios en el consumo de pornografía

Hasta este punto se ha visto que la pornografía reproduce elementos que contribuyen a construir falsos estereotipos de masculinidad que termina por fomentar desigualdades y violencia. Sin embargo, las percepciones de los entrevistados que consumen pornografía existen elementos que tienden a cambiar en parte la problemática de la sexualidad en la pornografía. En las escenas sexuales las mujeres suelen ser usadas y los hombres para usarlas. Esto acompañado en ocasiones de un lenguaje verbal violento y denigrante, los deseos del hombre son los que dirigen el acto sexual y las mujeres no son más que sus órganos sexuales (Aresti, 2012). Este tipo de imágenes que son comunes en la pornografía son rechazadas por los entrevistados. Si bien la objetivación de la mujer continua, los informantes de distancias de este tipo de consumo, argumentando un descuerdo en relación con la violencia.

La pornografía violenta no me gusta, ni humillars, ponte tú no sé, esos videos que en algún momento cuando era chico tuve la desgracia de ver de gente que se pega que no sé… (Pablo, 22 años, p.30, 2021).

Cuando se ve… porque ahí hay pornografía que se ve explícitamente que la mujer no quiere, pero igual se le obliga o se le paga, ese tipo de pornografía no me gusta” (Andrés, 22 años, p.38).

Por lo anterior es que los jóvenes entrevistados, según sus propias palabras comenzaron a buscar un tipo de pornografía diferente a la de las grandes industrias. Empujando al consumo de otro tipo de imágenes más aficionadas, donde nada más se necesita de una cámara y un lugar cotidiano que refleja más similitud con la realidad. Ya se hemos revisado en el primer capítulo, cómo se ha ido transformando la industria. Que si bien reproduce la mayoría de los estereotipos de género y las desigualdades que ello acarrea, limita la explotación sexual, la trata y la violencia, al ser las mujeres quienes administran sus propias cuentas y visitas (Barrio, 2021).

Busco las… las más ligadas a la realidad por decir así, como personas comunes y corrientes que… eh… tienen sexo y se graban… no sé más cotidiano, menos agresivo” (Jonathan, 24 años, p.54 y p.56).

Cuerpos y autopercepción

La pornografía invita al consumidor a generar expectativas propias y también esperarlas hacia su pareja sexual. Según los relatos de los participantes de la investigación manifiestan haberse visto afectados por ello en algún momento y manifestando que este tipo de estereotipos de una u otra forma continúan siendo parte de la socialización en sexualidad entregada por este tipo de consumo. Este tipo de estereotipos en ocasiones terminan por conseguir un efecto contrario, principalmente porque los informantes manifiestan que les produce inseguridad, ya que según hemos logrado rescatar de sus relatos, los personajes de las pantallas terminan por ser referentes muy difíciles de imitar. Sin embargo, los jóvenes en un primer momento, buscan sentirse representados por el tipo de hombre que muestra la pornografía tanto físicamente como en relación con lo que ellos entienden por “habilidad sexual”.

La pornografía en alguna forma fue nocivo para mí porque yo… eh… de alguna forma pensaba que tenía que ser suficiente para la persona con la que estaba entonces la pornografía supuestamente me tenía que ayudar a hacer técnicas para poder satisfacer, imagínate la tontera” (José, 26 años, p.60).

La pornografía de por si es mala, a mi parece, genera como muchas expectativas sobre cómo es una persona, yo prefiero que se acerque más a la realidad” (Andrés, 22 años, p.30).

Sexo y afectividad

Hablar de la sexualidad con todo lo que esta conlleva incluso puede prevenir la violencia sexual, temas relevantes sobre el autocuidado, placer, deseo, reciprocidad, comunicación, consentimiento, empatía, entre otros, que vayan cambiando esta concepción de la sexualidad errada generada por el contenido pornográfico y/o la cultura (Alario, 2019). La pornografía suele mostrar un contenido centrado netamente en el placer masculino y explicitando que la mujer está a su completa disposición para usarla cuando y como él quiera sin considerar el placer femenino y mucho menos la importancia del sexo afectividad, influyendo en el comportamiento errado del consumidor. Frente a esta situación el experto refiere además entender la afectividad como la preocupación de entender que somos seres individuales.

¿Qué es la afectividad? Es preocuparse por el otro, es entender, entender que la otra persona es un ser individual, nos cuesta a veces entender eso cuando estamos en una relación. Volvemos al determinismo social que les ha enseñado a querer de una manera constante con una, con una idea de propiedad “(Experto 2, 30 años, p.42).

Este modelo de propiedad del cuerpo femenino es el que se transmite por medio de la pornografía y la afectividad no está considerada. En este sentido los entrevistados señalan que ese aspecto es un elemento que también buscan y que el hecho de ser socializados como lo hemos visto termina por profundizar los problemas de sexualidad que manifiestan los jóvenes que participan en la investigación.

El lado más como de la afectividad de la sexualidad y del cuidado en si poco se hablaba po… en si eso es como lo que me hubiera gustado haber sabido cómo más del lado afectivo, sexo afectivo y también de la responsabilidad de eso” (Jonathan, 24 años, p.27).

Yo consideraba… esto de buscar a una chica y como solo es para el sexo, y como que la afectividad quedaba de lado, no sé po solo era penetración… esa parte era lo más importante y que uno debe durar harto y… que más la pasa bien uno, algo así, (Jonathan, 24 años, p.66).

Conclusiones

La influencia que ejerce la pornografía en la sexualidad masculina es negativa según lo evidenciado en este estudio. En primer lugar, se constituye como una fuente de aprendizaje. Este es sin duda el principal efecto nocivo ya que como se ha visto el inicio del consumo es a muy tempranas edades (Ruido, Sande & Regueiro, 2022). Esta fuente de aprendizaje distorsiona la percepción de la realidad y de la sexualidad, tanto como autopercepción como en lo que respecta a la actividad sexual contribuyendo a perpetuar creencias erradas respecto de la sexualidad, las relaciones de poder y la relación con la afectividad. Estas creencias se relacionan con la naturalización de un trato violento hacia las mujeres y la relación con la excitación, además de las exigencias hacia los hombres que indican estar siempre dispuestos y deseoso de sexo, y que terminan por afectar su construcción de la masculinidad. Por último, la pornografía termina siendo una fuente de información, y contribuye se quiera o no, a la construcción sexualidad masculina de estos jóvenes. Esto viene a reafirmar la necesidad del rol orientador y educador de las instituciones educativas y los padres de los jóvenes frente a una oferta ilimitada de pornografía (Massey et al., 2021).

Los resultados de este estudio se acercan a lo planteado por otros autores en cuanto a los efectos nocivos del consumo de la pornografía (Aresti, 2012; Merlyn et al., 2020; Raine, 2020). Además de aspectos relacionados con la sexualidad, también afectan o influyen en la construcción propia de la masculinidad reproduciendo patrones de masculinidades hegemónicas (Connell, 2003). Ser un hombre siempre dispuesto sexualmente es uno de los principales factores que se repiten en la investigación y que termina siendo una carga para los jóvenes entrevistados. Este mismo elemento trae como consecuencia, cuestionamientos a su propia masculinidad, factor que sin duda es una carga social muy vigente.

A pesar de lo anterior, se plantea que existen elementos que van transformado en cuanto al consumo, como el rechazo y distanciamiento de la pornografía asociada a la violencia y humillaciones a mujeres. Otro elemento que considerar es la reflexión de los jóvenes respecto de la distancia entre la pornografía, la ficción y la realidad en cuento a las vivencias de la sexualidad. Si bien estos hallazgos no resultan cambios muy significativos, al menos plantean cuestionamientos y capacidad crítica respecto de las propias percepciones que tienen los jóvenes sobre lo nocivo que puede resultar el consumo de pornografía para su sexualidad y la de las mujeres. En sentido, es necesario considerar estudios que indican la capacidad de los consumidores para discernir respecto del contenido de la pornografía, por ejemplo, Peter y Valkenburg (2016) evidenciaron que los jóvenes no consideran la pornografía como una fuente realista de información sexual. Este último aspecto es un elemento en el cual debe profundizarse en otros estudios. Principalmente porque hay mucho trabajo por hacer en cuanto a las masculinidades y sus transformaciones hacia versiones más equitativas de género, y donde como ya se ha mencionado, la pornografía afecta a las actitudes y comportamientos de los jóvenes, con contundente evidencia respecto de la asociación entre pornografía y agresiones y violencia sexual (Raine et al., 2020). Se sugiere un estudio más profundo en cómo funciona el consumo de pornografía en masculinidades que no se consideran hegemónicas y en masculinidades no heterosexuales.



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1  Licenciada en Trabajo Social Universidad Autónoma de Chile. Mail de contacto: Javiera.mora3@cloud.uautonoma.cl

2 Licenciada en Trabajo Social, Universidad Autónoma de Chile. Daniela.garcia5@cloud.uautonoma.cl

3 Doctor en Sociología por la Universidad de Barcelona. Docente e Investigador del Instituto Iberoamericano de Desarrollo Sostenible IIDS. Director del Magíster en Investigación Social en Diversidad e Inclusión. Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad Autónoma de Chile. Mail de contacto: Juan.pena@uautonoma.cl

4 Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de la Frontera. Docente e Investigadora del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera, Chile. Loreto.arias@ufrontera.cl


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