2.2. Transformaciones subjetivas y conflictos identitarios en la adolescencia desde una
perspectiva psicoanalítica
Desde el enfoque psicoanalítico, la adolescencia constituye un momento estructurante del
desarrollo psíquico caracterizado por intensos movimientos de reconfiguración del yo, del cuerpo y
del vínculo con el otro.
Según Erik Erikson (1968), este período se sitúa en la quinta etapa del desarrollo psicosocial,
donde emerge una tensión central entre la consolidación de la identidad y la confusión de roles. El
autor denomina a esta fase “Identidad versus confusión de identidad”, destacando que el
adolescente se ve impulsado a responder a la pregunta “¿quién soy?”, en un contexto de profundas
transformaciones corporales, emocionales y sociales.
La denominada “revolución fisiológica” es propia del crecimiento puberal y la maduración
sexual, marca el inicio de una crisis que no se reduce a lo biológico, sino que convoca procesos
simbólicos complejos. El sujeto adolescente se enfrenta a una nueva imagen corporal, a la
reformulación de su narcisismo y a la necesidad de reinscribir su historia infantil en una narrativa
identitaria más amplia. Esta etapa implica una relectura de los conflictos previos, que son
resignificados a la luz de nuevas exigencias internas y externas. En este sentido, la adolescencia no
sólo es continuidad, sino también ruptura, donde el pasado es revisado y el futuro proyectado.
Una de las manifestaciones más características de esta etapa es la exploración de múltiples
roles: el adolescente ensaya formas de ser y de vincularse en distintos espacios, entre ellos, la
escuela, el grupo de pares y las relaciones afectivas como forma de encontrar pertenencia y
consolidar un sentido de sí. Cuando estos ensayos no logran articularse en una identidad coherente,
puede surgir un estado de desorientación, fragilidad yoica o incluso conductas de riesgo, que reflejan
una crisis de identidad no resuelta (Erikson, 1968).
El entorno adquiere un rol determinante, actuando como espejo o campo de resonancia para
la identificación, el reconocimiento y la validación del sujeto. Sin embargo, desde la perspectiva
psicoanalítica, estos procesos también están atravesados por movimientos inconscientes, como la
reactivación de edipos no resueltos, mecanismos defensivos regresivos o idealizaciones propias de la
etapa.
De este modo, el autor sostiene que el desarrollo de la identidad implica una interacción
dialéctica entre el psiquismo y el entorno sociocultural. En este marco, la intervención clínica con